DETENGAMOS LA DELINCUENCIA, NARCOSENDERISMO Y TERRORISMO ASESINOS

Llevan al Perú a la indefensión ante las amenazas a la democracia y la soberanía.
Ningún militar honesto quiere impunidad, sí exige aplicación justa de la ley
Coronel EP (r) Diómedes Ernesto León
Los salvadores de la Nación son los condenados de hoy. Los protegidos de ayer son los acusadores de hoy. Los omisos de servir a la Patria son los fiscales implacables de hoy.
La indefensión en el Perú está creciendo, peligrosamente, en casi todos los campos de la actividad nacional. Su desatención constituye delito de lesa persona humana y lesa Patria. Los poderes del Estado, creados por la sociedad para su defensa, consecución del bien común y protección de los más desvalidos, están llevando el Perú, progresivamente, a una indefensión total.
Los niños, los ancianos, las viudas, los pensionistas, los minusválidos, los enfermos, los indigentes, las amas de casa y, en general, la mayoría de ciudadanos se sienten indefensos.
Las instituciones y personas serias comprueban, estupefactas, cómo la indefensión avanza ante la creciente delincuencia, el narcosenderismo y terrorismo asesinos; ante las autoridades y funcionarios ineptos y venales y, ante la corrupción, cada vez más impune. La independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República están constantemente amenazadas: No tienen quién las defienda.
Las Fuerzas Armadas que deben hacerlo por imperativo constitucional, están siendo llevadas, irresponsable y progresivamente, a un estado de indefensión material y moral, con la consigna, manifiesta o encubierta, de desaparecerlas y, consecuentemente, desaparecer el Perú. Así se da paso a la insaciable globalización que requiere para su existencia de la desaparición de la soberanía y de la pertenencia a un territorio. Con tal finalidad, las Fuerzas Armadas, baluartes de la defensa nacional y patriotismo, deben ser destruidas.
Contra las FF AA
No contentos con mantener congeladas las remuneraciones de los miembros de los institutos castrenses por más de 20 años, recortar sus beneficios sociales y rebajar, año a año, el presupuesto de las Fuerzas Armadas afectando su operatividad, se rematan sus activos: solo falta que se ordene desguasar los barcos como lo hicieron los políticos antes de 1879.
Para cumplir con tan nefasto objetivo se aducen pretextos, como atentados contra los derechos humanos y actos de corrupción; y se han apresado indiscriminadamente, sin previa investigación y juzgamiento, a oficiales, personal auxiliar y tropa, incluidos en nóminas enteras de estados mayores y unidades de combate.
Y todo esto con leyes de paz inaplicables, en la mayoría de casos, para una situación de guerra, reconocida por los subversivos, y de mayor crueldad que una guerra convencional. Los salvadores de la Nación son los condenados de hoy. Los protegidos de ayer son los acusadores de hoy. Los omisos y temerosos de servir a la Patria son los fiscales implacables de hoy.
No a la impunidad
Los actos aislados de violación de los derechos humanos, comprobados, deben ser castigados severamente. Y con mayor severidad los actos de corrupción de todos aquellos indignos que han mancillado el honor y decoro militares, aplicando con todo rigor el Código de Justicia Militar que considera incluso la degradación, que nunca se ha aplicado para la alta jerarquía.
Ningún militar honesto quiere impunidad, sí exige aplicación justa de la ley para el caso de la guerra interna que sufrió el Perú.
Remates
El patrimonio nacional no tiene quien lo defienda. Con el mayor descaro e impunidad se están rematando a precios de ganga los bienes de gran valor y reserva futuras; para hacer “caja”; ¿de quién?, ¿por qué este apuro rematista justamente en época de crecimiento y con ingresos nacionales como hace mucho tiempo no ha tenido el Estado?
De nuestra marina mercante no queda nada. El transporte de cabotaje está en manos extranjeras. Nuestros puertos se dan en concesión y se impide o retarda su modernización. Los megapuertos no se hacen: hay que esperar que primero se hagan los de Manta y Mejillones.
A la aviación civil y comercial, para que no hagan competencia ni sean reserva aérea, se les quitó los cielos y hoy se les quita el aeródromo de Collique.
La Patria está indefensa. Por eso se pretendió rematar la selva y hoy, haciendo uso de artificios legales, se pretende rematar las fronteras.
No se cuida la Amazonia que es, “el más grande laboratorio natural de la biodiversidad” y continúa amenazada por la “biopiratería”.
País pacífico, pero
Los pitonisos de hoy, como los del pasado, aseguran que no habrá guerra. Claro, esto no les preocupa porque su dinero lo tienen a buen recaudo en los paraísos financieros. Empero, al primer atisbo de guerra, saldrán huyendo despavoridos cómo ratas de albañal.
El Perú, ¡óigase bien! Nunca, de motu proprio, ha hecho la guerra a nadie. El Perú no ha necesitado ni necesita hacer guerra de expansión o de conquista a ningún país, porque es un país pacífico y porque, además, ha tenido y sigue teniendo de todo. Por tanto, no necesita armarse para hacer una guerra.
Pero de ahí a desarmarse unilateralmente, hasta quedar en la indefensión total, sin capacidad siquiera para disuadir algún proyecto aventurero, es pecar de tontos e ilusos; salvo que nuestros gobernantes hayan tenido o tengan motivos e intereses ocultos para actuar, antipatrióticamente, como lo hacen.
La ignorancia
Nuestro pueblo no tiene cultura; nuestro patrimonio cultural está indefenso; se deteriora o mal emplea. La educación que debe ser el mayor bien y de la más alta prioridad para salir del subdesarrollo no tiene quien la defienda, no se la atiende con la mayor prioridad y con el máximo presupuesto posible.
La ignorancia conviene a los manipuladores del pueblo, por eso el local del Ministerio de Educación se vendió con el mayor apuro.
La economía en crecimiento, en mayor medida favoreció a los ricos; ahora en crisis, los pobres son los que más pierden. El pueblo no tiene quién lo defienda. Sus ingresos no aumentan en la medida que aumentan sus necesidades. Las grandes transnacionales se llevan la mayor parte de la riqueza de nuestra tierra, eso es la globalización: fronteras abiertas, no límites a la avidez económica.
Conciencia
Muchos nacidos en el Perú, sobre todo jóvenes, escuchan con displicencia y hasta con sorna estas aseveraciones. No tienen conciencia cabal de la situación en la educación, en la economía y en la defensa nacional. No es culpa de ellos. Es culpa de los que en los últimos gobiernos disminuyeron: La enseñanza de la historia, sobre todo de nuestros grandes héroes y sus hazañas y del portentoso Tahuantinsuyo; la práctica deportiva en colegios y universidades y las competencias entre ellos, la instrucción premilitar y el servicio militar obligatorio. Y culpa de los medios de comunicación que crean una conciencia colectiva de muy baja estima por lo que los peruanos, en competencias internacionales, salen perdedores antes de las lides haber empezado. A pesar de esto, hay honrosísimas excepciones.
El Perú está indefenso. Actualmente no puede negociar de igual a igual con nadie. En el campo económico y financiero los negociadores conocen la “debilidad” de nuestros funcionarios y cómo esquilmar nuestras riquezas naturales, comerciales e industriales, con su anuencia.
Relaciones exteriores
Es en el campo de las relaciones exteriores donde nuestra indefensión se hace más dolorosamente patente. Nuestro Primer Mandatario y sus representantes, ante la arrogancia exterior y vejamen a nuestros connacionales, solo tienen palabras melifluas y actitudes vacilantes (como vulgarmente se dice: con el rabo entre las piernas).
El Perú no tiene quien lo defienda. La indefensión avanza peligrosamente en todos los campos de la actividad nacional. La corrupción es la mayor muestra de ello.
El letargo de los buenos propicia la mayor audacia de los malos que rematan el Perú, en impunidad, para su particular provecho y lo dejan indefenso.
¡Ojalá no despertemos demasiado tarde! La Patria no se vende ni se ofende. La Patria se defiende. ¡Dios proteja al Perú!
http://www.larazon.com.pe/online/indice.asp?tfi=LREspecial01&td=27&tm=01&ta=2009
DR. LUIS ANTONIO, ROMERO YAHUACHI
MÉDICO SALUBRISTA
CMP: 17656
Cap(r) E.P

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