Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

DOCENCIA UNIVERSITARIA
LA PRESENTE PÁGINA BLOG ESTÁ DESTINADA A LA INQUIETUD INVESTIGADORA EN EL CAMPO DE LAS CIENCIAS MÉDICAS.A SI MISMO AL INTERESANTE E IMPORTANTE TEMA GEOPOLÍTICO INTERNACIONAL. SE CREA TAMBIEN PARA RECIBIR CONSULTAS MÉDICAS Y ASESORIA DE TESIS.

Categoría: GEOPOLÍTICA

14/04/2008 GMT -5

BALCANIZACION DE BOLIVIA

maestro @ 22:26

17 Enero 2007 0:28
Bolivia: Bush envía a su embajador de la Limpieza Étnica, por Wilson García Mérida
clasificado en: Actualidad.
Presentó sus cartas credenciales ante el presidente Evo Morales el pasado 13 de octubre; pero tres meses antes de su arribo a Bolivia, cuando aún se encontraba en Pristina desempeñándose como jefe de la misión de Estados Unidos en Kosovo, ya se decía que el nuevo Embajador norteamericano designado por George Bush para este país andino, Philip Goldberg, vendría para tomar partido en el proceso separatista que comenzaba a gestarse en pos de horadar al régimen boliviano.

El 13 de julio del 2006, el periodista de El Deber de Santa Cruz Leopoldo Vegas publicó un reportaje indicando que “en criterio de tres politólogos consultados después de conocer la decisión de la Casa Blanca, la experiencia que adquirió Goldberg en la región del este europeo donde se produjeron luchas étnicas después de la separación de la ex Yugoslavia puede ser utilizada en Bolivia, en ocasión de los cambios que pretende introducir el actual Gobierno”.

Uno de los entrevistados por Vegas fue el académico Róger Tuero, ex director de la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma René Gabriel Moreno (Uagrm) de Santa Cruz, quien asegura que los perfiles de cada embajador son determinantes para la diplomacia estadounidense. “No es por azar que este señor es trasladado de Kosovo a Bolivia”, señaló Tuero.

El embajador Goldberg es hoy uno de los principales sustentos políticos y logísticos del todavía Prefecto de Cochabamba Manfred Reyes Villa, quien gestó la peor crisis étnica, social, regional e institucional de la que nunca se tuvo memoria en la historia republicana de Bolivia.

¿Quién es Philip Goldberg?

De acuerdo al currículum vitae distribuido oficialmente por la Embajada de Estados Unidos en La Paz, Philip Goldberg participó desde los comienzos de la guerra civil yugoslava que estalló en la década de los noventa, hasta la caída y enjuiciamiento del presidente serbio Slobodan Milosevic.

Entre 1994 y 1996 se desempeñó como “oficial de escritorio” del Departamento de Estado en Bosnia, coyuntura en la cual estalló el conflicto entre los separatistas albaneses y las fuerzas de seguridad serbias y yugoslavas.

En ese mismo periodo se desempeñó como Asistente Especial del Embajador Richard Holbrooke, quien fue artífice de la desintegración de Yugoslavia y la caída de Milosevic. “En ese último cargo” —informó la Embajada— “fue miembro del equipo negociador estadounidense en la preparación de la Conferencia de Paz de Dayton y Jefe de la Delegación Estadounidense en Dayton”.

El Embajador Goldberg fue también funcionario político y económico en Pretoria, Sudáfrica, posteriormente funcionario consular y político en la Embajada de Estados Unidos en Bogotá, Colombia, donde comenzó a interesarse en la política latinoamericana.

Tras ejercer el cargo de Ministro Consejero de la Embajada de Estados Unidos en Santiago de Chile del 2001 al 2004, Goldberg retornó a los Balcanes para dirigir la misión estadounidense en Pristina, capital de Kosovo, desde donde apoyó el enjuiciamiento en el Tribunal de La Haya del ex dictador Milosevic (fallecido el 11 de marzo del 2006).

De Kosovo a Bolivia

Antes de su traslado a Bolivia, Goldberg trabajó desde Kosovo para la separación de los Estados de Serbia y Montenegro, que se produjo en junio del año pasado como el último resabio en la desaparición de Yugoslavia.

La desaparición de Yugoslavia se desarrolló durante una sangrienta década de guerra civil gestada a partir de procesos de “descentralización” y “autonomías” que se impusieron finalmente con la intervención militar norteamericana y la presencia de tropas de la OTAN y la ONU que ocuparon los Balcanes para pacificar esa región.

La guerra civil yugoslava tuvo como rasgo principal la llamada “limpieza étnica” que consistió en la expulsión y aniquilación de los tradicionales grupos étnicos que componían los territorios de Yugoslavia. El más cruel de este exterminio racial se produjo entre serbios y croatas.

Bolivia, a sólo tres meses de la llegada del Embajador Goldberg, comienza a sufrir un exacerbado proceso de racismo y de autonomías separatistas, como en los Balcanes, que se gestaron desde la ciudad oriental de Santa Cruz, donde gobierna una élite integrada, entre otros, por empresarios de origen croata que crearon un movimiento federalista denominado “Nación Camba”.

Uno de los principales líderes cruceños de aquel movimiento separatista es el empresario agroindustrial y socio de capitalistas chilenos Branco Marinkovic, quien asumirá el próximo mes de febrero la conducción del Comité Cívico de Santa Cruz, ente que motoriza este proceso ejerciendo presión movilizada contra el gobierno de Evo Morales.

La Autonomía Separatista

La “Nación Camba” de Marinkovic arrastra junto a Santa Cruz a los departamentos de Beni, Pando y Tarija (donde se encuentran los mayores reservorios de gas natural en Bolivia), cuyas poblaciones votaron a favor de las autonomías departamentales en un referéndum celebrado en julio del año pasado, conformando la llamada “media luna” que representa la mitad oriental del país.

Los departamentos occidentales de La Paz, Chuquisaca, Potosí, Oruro y Cochabamba votaron por el No a esa autonomía, manteniendo su vinculación directa con el gobierno central de Evo Morales y separados en los hechos de los cuatro departamentos autonómicos de la “media luna”.

Este separatismo “autonómico” —que deberá ser reconocido por la nueva Constitución Política del Estado en virtud a una Ley de Vinculariedad con la actual Asamblea Constituyente— se agravó con una decisión improvisada por el gobierno del ex presidente Carlos Mesa, en el 2004, cuando la “Nación Camba” había presionado mediante cabildos y huelgas cívicas para la elección en urnas de Prefectos (gobernadores departamentales). Anteriormente los prefectos eran designados directamente por el Presidente de la República manteniendo la unidad del Poder Ejecutivo, atribución que no podrá ejercer el nuevo presidente Evo Morales quien se ve obligado a gobernar casi en forma separada de los cuatro prefectos autonómicos.

En Cochabamba, Departamento que se halla exactamente al centro entre oriente y occidente —y donde comenzaba a gestarse una alternativa integradora al separatismo con el planteamiento de autonomías megaregionales en vez de las autonomías departamentales— su prefecto Manfred Reyes Villa, abusando su condición de autoridad electa, pretendió desconocer los resultados del Referéndum del 2 de julio y forzar ilegalmente una nueva consulta para anexar Cochabamba a la “media luna”, rompiendo el frágil equilibrio entre autonómicos y no autonómicos.

La razzia de Cochabamba

Pese a ser cosa juzgada en las urnas, Reyes Villa trató de forzar la realización de un nuevo referéndum autonómico para unir Cochabamba con Santa Cruz, movilizando a los sectores urbanos más conservadores de la sociedad cochabambina.
El movimento popular y sobre todo las organizaciones agrarias e indígenas de las 16 provincias de este Departamento, que venían exigiendo una cogestión campesina en la administración prefectural ante la forma excluyente, prebendal y corrupta con que Reyes Villa gobernaba desde la ciudad de Cochabamba (capital del Departamento), llegaron aquí para exigirle al Prefecto una rectificación de su política.

Más allá de atender el justo reclamo de las provincias, Reyes Villa promovió la organización de grupos fascistas juveniles, asesorados por la Unión Juvenil Cruceñista que opera en Santa Cruz, con el objetivo de “expulsar a los indios de la ciudad”. Así estalló la jornada trágica del 11 de enero, el pasado jueves, cuando se suscitó una violenta razzia que culminó con dos muertos y 120 heridos de gravedad, en su mayoría campesinos. Tras los luctuosos hechos, la Plaza 14 de Septiembre (sede de la Prefectura y símbolo del poder departamental) ha sido ocupada por más de 50.000 indígenas provenientes de las 16 provincias exigiendo la renuncia de Reyes Villa.

El día en que miles de “hijitos de papá” perpetraron aquella la razzia armados con cachiporras, bates de béisbol, palos de golf, tubos de fierro e incluso armas de fuego, Reyes Villa abandonó la ciudad y se dirigió a La Paz para reunirse con los cuatro prefectos autonómicos y con personeros de la Embajada norteamericana.

Pese a que el gobierno abrió todos los espacios de diálogo posibles, Reyes Villa se negó sistemáticamente a concertar con los representantes provinciales, “autoexiliándose” en Santa Cruz, desde donde pretende hoy convertir el problema en un explosivo conflicto nacional, amenazando contra la estabilidad y la democracia de este país presidido por un indígena.

La CIA y Reyes Villa

La influencia de la CIA y del embajador Goldberg en la conducta política de Reyes Villa (un ex capitán de Ejército ligado a las dictaduras de Banzer y García Meza) es inequívoca.

El prefecto separatista ha impedido sistemáticamente la solución pacífica del conflicto y su entorno desarrolla una sañuda campaña desinformativa que busca crear las condiciones para un enfrentamiento a escala nacional.

La Embajada norteamericana está desplegando una logística de adoctrinamiento colectivo en contra de la emergencia indígena, promoviendo un odio racial y separatista que se hizo patente en la jornada del 11 de enero, en concomitancia con organizaciones empresariales como la Cámara de Industria y Comercio (Cainco) de Santa Cruz, que apoya abiertamente a Reyes Villa y sus “asesores”.

Pero la injerencia norteamericana durante este conflicto no solamente se produce desde el frente ultraderechista, sino también mediante infiltraciones en el propio gobierno del MAS.

El pasado fin de semana el matutino La Razón de La Paz publicó una foto que revelaba el desvío de víveres y vituallas pertenecientes al organismo estatal de Defensa Civil (que son destinados a damnificados de desastres naturales) hacia las multitudes campesinas concentradas en la Plaza 14 de Septiembre.

Se estableció que un ex agente de la NAS (el órgano logístico y financiero de DEA norteamericana en programas antidroga) identificado como Juan Carlos Chávez, quien extrañamente oficiaba como asesor del Ministerio de Justicia, se inmiscuyó en Defensa Civil sin tener competencia para ordenar ese desvío de recursos estatales. La fotografía del hecho irregular tomada por extraños, fue curiosamente publicada por un medio de La Paz, distante a más de 650 kilómetros de Cochabamba. Chávez fue destituido en el acto y deberá aclararse cómo un ex agente de la DEA ejercía alta influencia desde el Ministerio de Justicia.

La campaña mediática de desprestigio contra la movilización indígena de Cochabamba es parte de una guerra sicológica al típico estilo de la CIA, y es un puntal en la estrategia separatista que encabeza desde Santa Cruz el todavía prefecto cochabambino Manfred Reyes Villa.

La balcanización de Bolivia parece estar comenzando.

——–

Wilson García Mérida es periodista del Servicio Informativo Datos & Análisis, y tiene residencia en Cochabamba. Su correo es: llactacracia@yahoo.com

Fuentes:
http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2007011514&PHPSESSID=59c11815e9b51b66f3203e67e85589bb
http://www.llactacracia.org/node/64

http://www.servindi.org/archivo/2007/1547

Dr. LUIS ANTONIO, ROMERO YAHUACHI

13/04/2008 GMT -5

BOLIVIA JOVEN INFORMA

maestro @ 23:02

EL "PLAN ALPACA"

Aníbal Aguilar Peñarrieta

A los 100 años de la pérdida de nuestra costa del Pacífico en 1979, un patriota boliviano, abogado laborista, consultor de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) y Ministro de Trabajo, Previsión Social y Salud Pública, además de Canciller a.i. en la década de los años 53 al 64. Decano de la facultad de Derecho e internacionalista, defensor de los trabajadores bolivianos y asesor de organizaciones laborales, autor de las leyes del trabajo y de seguridad social en Bolivia, presentó una contundente denuncia, acerca de la existencia de un "Plan Alpaca y la carpeta Bolivia". Congruente con esta denuncia, el 7 de marzo de 1979, el Dr Aguilar Peñarrieta inicia ante la Corte Suprema de la Nación un juicio contra el ex-presidente de facto Gral. Hugo Banzer y su sucesor, Gral. Juan Pereda Asbúm, y los ex-embajadores de Bolivia en Chile, señores Guillermo Gutiérrez y Adalberto Violand, por delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones e influencias del poder, por el delito de traición a la patria, por la propuesta de canje territorial de los Lípez por un pequeño corredor en Arica (Hoy retomando como gran novedad por nuestros canciller Ignacio Siles del Valle, nacido en Valparaíso).

Aguilar Peñarrieta, tuvo la visión y oportunidad de denunciar en varios medios de comunicación como el Diario, Presencia, el Semanario "Aquí" dirigido por Luís Espinal y otros, la existencia de un "Plan geopolítico" denominado "ALPACA". Posteriormente publica un libro en el exilio mexicano durante la dictadura de Luís García Meza, combinando sus labores de docente en la Universidad Obrera de Cuernavaca con la sistematización de importante información estratégica, en la cual denuncia sistemáticamente los detalles del Plan Alpaca, denuncia en el libro "narcotráfico Política" datos y documentos que aprueban la veracidad de sus afirmaciones.

La lectura de los documentos de la valiente denuncia en 2001, motivó que un grupo de patriotas bolivianos retome el ejemplo del Dr. Aguilar Peñarrieta, por lo cual impulsaron las redes ciudadanas "Gas para Bolivia", en la lucha por impedir que el gas natural boliviano sea entregado a la voracidad de la geopolítica chilena, desde la opción a la entrega del gas a Chile por Jorge "Tuto" Quiroga (según Lagos la existencia de acuerdos concretos con Tuto) hasta octubre 2003. Con la salida de Goni, las reflexiones del Dr. Aguilar inspiraron la defensa de la patria, hoy vemos azorados como se concreta la entrega de GLP a Chile a precios inferiores del GLP consumido en Bolivia, el petróleo se regala a Chile, mientras se importa diesel de Chile por valor de 160 millones de Dólares.

¿QUE TRATA EL PLAN ALPACA" EN LA CARPETA BOLIVIA Y SU INCREÍBLE ACTUALIDAD?

Consiste en la penetración sistemática de ciudadanos chilenos de los cuales un buen porcentaje se concentraría en acciones de inteligencia estratégica, inspirados en la tesis de Augusto Pinochet. Recordemos que durante el año 1976 Banzer en el abrazo de Charaña, sello el acuerdo para el canje territorial.

EL PLAN COMPRENDE LOS SIGUIENTES ASPECTOS

1. Plan de penetración.

2. Relevantamiento del territorio, carreteras e información estratégica de Bolivia.

3. Destrucción sistemática de instituciones bolivianas.

4. Penetración en territorio boliviano, mediante canje territorial o penetración estratégica, para lo cual es necesario ganar a la población.

5. Intento de general conflicto interno y entre regiones en Bolivia para promover una intervención externa.

Fue increíble en esa oportunidad, que la denuncia del Dr. Aguilar fuera confirmada por el Gral. Juan Pérez Tapia, que en su condición de Secretario Permanente del CSDN, desarrolló los estudios que determinaron que la inteligencia estratégica había penetrado las siguientes instituciones:

UNIVERSIDAD Y TELEVISIÓN TARIJEÑA

COMPONENTES DEL PLAN ALPACA

Un año antes del célebre "abrazo de Charaña" y un mes antes de la reunión de Brasil o sea enero de 1974, los servicios secretos de espionaje y contraespionaje de las fuerzas Armadas Chilenas recibían una "Orden del Día" en la que se disponía la formación de una cúpula de inteligencia estratégica para planificar, dar seguimiento y dirigir todas las actividades de información estratégica de INTELIGENCIA exclusivas en Bolivia.

Esta primera medida daba el inicio de trabajo de espionaje que el gobierno de Pinochet iba a instalar en parte de los países del cono sur, particularmente en Argentina, Perú y Bolivia, con los cuales se desarrollaba en el marco del Plan Cóndor, acciones coordinadas, sin embargo, se organizaron otras acciones estratégicas para lograr el control de Bolivia.

En lo que se refiere a nuestro país, los estrategas del ejército y el espionaje chileno comenzaron a reclutar y entrenar aproximadamente a 500 personas, los cuales fueron escogidos entre los más prestigiosos técnicos y especialistas militares y civiles, empleándose en la preparación de estos "espías" a extranjeros de varias nacionalidades bajo, el asesoramiento y aval de un alto oficial de servicios especializados.

LOS ESTUDIOS DE CHILE, A LOS TERRITORIOS INTEGRALES DE BOLIVIA

Se asignaban el mecanismo secreto de información e Inteligencia chilena, para su efectiva labor, la suma de QUINIENTOS MIL DÓLARES MENSUALES, además de la cooperación de todos los servicios del Estado, para que se hagan estudios integrales en todos sus aspectos de las áreas territoriales, de mayor interés para Chile. Debiendo comprometer la investigación y determinación de áreas, población, clima, orografía, hidrografía, producción agropecuaria, minera, influencia y posibilidades de comunicaciones dentro de Bolivia y hacia Chile, región por región, lugar por lugar además de conseguir penetrar los ámbitos de alto, medio y bajo nivel de toda Bolivia.

Los trabajos integrales de estudio por parte de Chile hacia nuestro territorio se realizaron en las siguientes regiones: Departamento de La Paz, especialmente áreas de frontera, la región del Lago Titicaca, Los Lípez en Potosí y a la que la diplomacia chilena le da mayor prioridad para un trueque, Tarija, Oruro y Santa Cruz.

Para lograr estudios detallados del territorio boliviano, se utilizaron aviones especiales de vuelo a baja y gran altura, dotados con instrumentos sofisticados, para conseguir de esta manera más de 30 mil exposiciones de las regiones mencionadas, asimismo, se formaron más de cien grupos de investigaciones especiales mutidisciplinario, para que presenten estudios del potencial económico, político, social y los vectores GEOPOLITICOS de las regiones anotadas; grupos de militares de montaña examinaron detenidamente la cordillera Occidental, así como grupos mixtos de civiles y militares, mimetizando como comerciantes, Industriales, artistas, inversionistas y hasta contrabandistas, hicieron las investigaciones de nuestro territorio, población y factores psicosociales, determinaron más de 20 puntos de acceso a territorio boliviano sin correr peligro.

Los documentos informativos y técnico, fueron acumulados secretamente en 200 volúmenes con miles de gráficos, mapas, planos, croquis, fotografías, películas, además de abundante literatura técnica y especializada de las regiones bolivianas, que son continuamente procesadas (hasta el día de hoy, ver los viajes del Alcalde de Iquique a quien el SNC entregó mapas de carreteras).

EL PLAN EN MARCHA

El denominado Plan Alpaca Clave con que se conocía en los centros de información e inteligencia confidencial y la "Cartera Bolivia", clave dentro de las esferas también secretas de la inteligencia y cancillería chilena estaba en marcha, aunque hacía falta contar con la colaboración de algunos bolivianos, para lo cual se pudieron tomar contactos a todo nivel, logrando la participación de unos pocos, quienes directamente o indirectamente desde diversas esferas de gobierno representaban a la quinta columna incrustada en lugares claves de nuestra economía, actividades de seguridad interna y grupos empresariales. La cooperación del gobierno dictatorial, entregando bolivianos a Chile, quienes se interrogaba no por temas políticos, sino sobre su conocimiento de Bolivia.

BOLIVIANOS ANTICHILENOS SON FICHADOS

Según el "plan alpaca", se han efectuado más de medio miliar de filiaciones completas de bolivianos notables que tienen influencia en la opinión pública y que son contrarios al canje o trueque territorial, entre ellos se encuentra casi en su totalidad directores y periodistas de órganos y prensa escrita y oral. Así mismo, se ha promovido dentro el aspecto migratorio el ingreso Bolivia de 60.000 súbditos chilenos, diferentes niveles y capacidades, de los cuales hasta el pasado año se encontraban en territorio nacional cerca de 45.000. (Es impresionante ver que en la reforma constitucional sea a priorizado el tema de la nacionalidad artículo 38). El aspecto primordial del espionaje chileno: "La Colonia de chilenos integrales" para lograr penetrar en los diferentes campos de la actividad social, economía y social (según información posterior la reforma educativa, las universidades, maestría si diplomados han sido lugares privilegiados, apoyados por autoridades boliviana y grupos secretos de poder.

ESTUDIO DEL BOLIVIANO

Además de un estudio psicológico del boliviano, a quien lo considera lleno de complejos que deben ser explotados hábilmente, se propusieron desarrollar una labor sistemática de control y seguimiento de instituciones, la penetración en el área educativa, será de vital importancia, así como, el control de instituciones, entidades cívicas, grupo de poder económico.

En los últimos años, Chile se ha esmerado por desarrollar estudios antropológicos, lingüísticos, que permitirán consolidar las operaciones desde la década de los años 70. Increíblemente contando con grupos de poder bolivianos.

BASES PRINCIPALES DE LA ESTRATEGIA CHILENA

Preparar al pueblo chileno para la acción geopolítica, que ampliará su espacio vital terrestre y abrirá canales para salir del estrangulamiento físico con un avance pacífico a ricas zonas bolivianas o sea integrar la realidad económica de Bolivia a los requerimientos de Chile.

Praxiología Cientifica para la definición de tácticas y estrategias.

Desarrollar conceptos para que la cultura, el desarrollo y la historia dejen su carácter regional.

Conceptualización de que la democracia y el desarrollo, sólo son viables por el derecho al poder de las FFAA. constituidas en poder político.

Encausar las categorías estratégicas hacia Bolivia y que comprendan tiempo, espacio, movimiento, sorpresa, economía, libertad de desplazamiento, información efectiva y otros elementos. Debiendo entenderse como estrategia el estudio permanente y al fondo del espacio, el tiempo, la población, al la nación, la política internacional, la clase de armamentos y soldados, la región, el terreno, las épocas.

O sea que, el ejército chileno, sin ninguna batalla ni disparar un tiro, debe conseguir los fines políticos a que aspira a la nueva patria chilena.

Colocar dentro de Bolivia ojos y oídos a todos los niveles para un servicio de inteligencia e información militar y de espionaje completo y eficiente, en todas partes, para tener siempre datos veraces y frescos por canales diferentes.

Servicios de enlace en información separados, asimismo mecanismos de provocación destinados a confundir y dividir la opinión boliviana. (Que recientemente han tratado de promover un estado de guerra civil en Bolivia).

CONTROL ESTRATÉGICO Y FRACTURA TERRITORIAL DEL SUR BOLIVIANO.

Lo grave es que ellos con el "plan alpaca", que para la cancillería chilena se llama "carpeta Bolivia" han logrado desgraciadamente avances más hay de lo previsto, en base a relaciones con el gobierno, Banzer, Tuto Quiroga con los acuerdos con Lagos sobre la salida del gas natural boliviano.

En realidad el general Banzer sustituyó el concepto de soberanía por el concepto propietarista "el estado soy yo", pretendiendo tener bajo su mando absoluto a todos los ámbitos, se olvidó de los objetivos nacionales permanentes y de la soberanía nacional.

Se olvidó que Bolivia era una república y, contrariamente, el y la considero su finca y el que tiene una finca puede hacer cualquier cosa.

Cabe recordar que el general, dijo públicamente que el se hacía responsable de todo y cuando fue a la reunión de los "cien", efectuada en Cochabamba,84 "bolivianos" doblaron la columna vertebral y felizmente 16 salvaron la dignidad de la patria.

En CONAMAR, fueron 300 los que directa o indirectamente cayeron en el ardit de Banzer Pinochet, llegando incluso a la desfachatez de apoyar públicamente a las pretensiones "chilenómas" indicando que "no se podía malograr la única oportunidad de Bolivia de volver al mar". Una posición terrible por cierto, que si hubiera existido en ese entonces justicia y estarían todos en la cárcel.

Lo increíble, es que las últimas administraciones de éste 2000 al 2004, insisten en favorecer a Chile con la entrega de gas natural por vía Argentina o el envío de GLP a precios inferiores que en Bolivia, el plan alpaca continúa en marcha.

http://www.boliviajoven.org/texto_perpetuo/planalpaca.php

Dr. LUIS ANTONIO, ROMERO YAHUACHI

12/04/2008 GMT -5

CUANDO CHILE ESTUVO A ESCASOS MINUTOS DE LA GUERRA

maestro @ 23:34

El diferendo por las islas australes Picton, Nueva y Lenox pudo terminar en una “carnicería”, recuerdan oficiales de la época. Argentina confiaba en la superioridad de sus armas, pero Chile tenía preparada una resistencia feroz, que sólo se detuvo a último momento.

PABLO SOTO GONZÁLEZ

En los meses de noviembre y diciembre de 1978, los niños de Puerto Aysén se acostumbraron a una escena poco común para la zona: cazabombarderos surcaban periódicamente los cielos, irrumpiendo con el ruido de sus motores en la apacible vida de este pueblo de 15 mil habitantes de la XI Región.

Otras señales indicaban que una situación de máximo peligro estaba cerca, aunque los pequeños jamás se dieron cuenta de que la guerra estaba golpeando la puerta.

En los colegios, se repetían una y otra vez ejercicios de evacuación, y los techos de los hospitales fueron pintados con cruces rojas para ponerlos a resguardo de potenciales bombas.

Todos los padres de familia con instrucción militar fueron movilizados a la frontera, a cavar trincheras y esperar la guerra, pero las mamás, al igual que hizo el gobierno de la época, se esforzaban para evitar que la alarma se apoderara de las vidas.

Allí, en el sur de Chile, el país se preparaba para resistir la embestida argentina, durante el periodo de conflicto más crítico de nuestra historia reciente que, de haberse concretado, pudo transformarse en el peor escenario de guerra que recuerde América Latina.

Mientras en Santiago la cancillería, a cargo de Hernán Cubillos, hacía esfuerzos para evitar una guerra que parecía inminente, en el sur se ultimaban preparativos para impedir que Argentina saliera indemne de una guerra que ellos mismos amenazaban con iniciar.

El conflicto por las islas Picton (96 kms2), Nueva (103 kms2) y Lenox (144kms 2) en el canal Beagle, entraba en ese entonces en su etapa decisiva, luego de que Argentina desconociera el laudo arbitral de Gran Bretaña que favoreció a Chile y que, en cambio, lo declarara “insanablemente nulo”.

La postura Argentina de buscar un nuevo escenario de negociación, a pesar de haber desconocido un laudo que ellos mismos se habían comprometido a aceptar, chocó con la firmeza chilena, que se basaba en que el país no estaba dispuesto a perder ni un centímetro de su territorio.

EN EL FRENTE CHILENO, UN PATRIOTISMO QUE DESBORDABA

En Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, los preparativos de defensa eran vertiginosos. La capital regional y pueblos cercanos, vivieron de cerca la posibilidad de guerra, y estaban dispuestos a enfrentar el conflicto en forma decidida.

El coronel de Ejército Sergio Silva, a cargo del regimiento Pudeto, tenía bajo su mando a alrededor de 3 mil hombres, una fuerza desplegada en la frontera desde Porvenir a Punta Arenas.

En esa época, Silva tenía 44 años –hoy tiene 70- y recuerda la actitud con que la población enfrentó el conflicto. “Nos juntamos con la población, se les habló en el gimnasio de Punta Arenas y se les dijo que el que quería podía tomar sus cosas e irse, porque había un peligro de guerra. Pero todos quisieron quedarse y participar. Había un patriotismo muy grande”, relata.

Con un escenario internacional adverso al gobierno que encabezaba Augusto Pinochet y con restricciones a la venta de armas a Chile, las fuerzas chilenas enfrentaban a un rival superior en cuanto al equipamiento y tecnología bélica, pero existía clara conciencia entre el mando militar respecto de la ventaja en la capacidad de su personal.

Según los cálculos de los estrategas chilenos, Argentina iniciaría el conflicto con un potente ataque aéreo a blancos estratégicos para mermar la capacidad chilena. En esa época, la fuerza aérea trasandina era su flanco más fuerte, como quedaría en evidencia en la posterior guerra de Las Malvinas, donde a pesar de una estrepitosa derrota con los británicos , se anotaron algunos éxitos en el aire.

Después, los argentinos intentarían invadir con blindados, momento en el que se encontrarían con la resistencia chilena.

Como contraposición, Chile esperaría ese primer golpe, pero un momento dado, la idea era avanzar y conquistar territorio enemigo, para después negociar potenciales canjes. Las versiones sobre esa estrategia nunca han sido oficializadas, pero oficiales de la época concuerdan en esta posibilidad, que incluso consideraba la ocupación militar chilena de la isla grande de Tierra del Fuego.

Para contrarrestar las limitaciones para adquirir material bélico –regía entonces la enmienda Kennedy que restringía la venta de pertrechos a Chile-, las fuerzas chilenas recurrieron a la inventiva.
El coronel Silva recuerda que se crearon diferentes sistemas, como “la moto cazatanques”: “Cada moto podía llevar cuatro cohetes desechables, que de pegarle bien a un tanque, lo liquida de inmediato, porque lo daña en las orugas”.

“Ellos tenían una fuerza aérea más grande que la nuestra, pero aquí también se trataba de entrar por tierra. El problema lo tenían ellos por la zona fangosa. Había un solo camino de Punta Arenas a Río Gallegos y ese era el único acceso que tenían los blindados. Con un solo acceso, es más fácil de lo normal poderlos detener”, explica Silva.

Jorge Feliú, quien en ese entonces era teniente coronel y jefe del Departamento Logístico de la V División de Ejército de Punta Arenas, explica el fervor que se vivía: “En el regimiento Pudeto hacían colas para que les pasaran uniformes y armas. Había mucho patriotismo”.

Feliú, que en esa época tenía 43 años –hoy tiene 69-, cuenta algunos errores de los argentinos que afectaron la moral de sus tropas. “Llegó a Río Gallegos una columna de camiones llenos de ataúdes. Si se está a punto de entrar en conflicto y aparecen unos ataúdes, la moral se va al suelo”, explica.

ARGENTINOS ALARDEABAN CON LA GUERRA

Al otro lado de la frontera, los preparativos se hacían con aspavientos. Se consideraba que Chile era un rival de armas inferior, y varios de los miembros de la Junta de Gobierno que encabezaba Jorge Rafael Videla lo desautorizaron en más de una ocasión.

En momentos en que parecía que todavía la paz era posible, los “duros” de la administración trasandina se encargaban de imponer sus ideas de que la guerra era inevitable.

A diferencia de Chile, donde los preparativos de guerra se hicieron en medio de gran reserva para no alarmar a la población, los argentinos se movilizaron en medio de sonoras concentraciones al grito de “el que no salta es un chileno”, con oscurecimientos en sus principales ciudades, varias de ellas inalcanzables para el rango de vuelo de los envejecidos aviones de guerra de la fuerza aérea chilena, que estaba una generación atrás de la argentina.

El triunfo argentino ante Holanda en el Mundial de Fútbol de 1978, no hizo sino exacerbar los ánimos nacionalistas, que se dispararon con las declaraciones de las autoridades de la época.

Al referirse a la supuesta facilidad con que vencerían a los chilenos, algunos jefes militares argentinos incluso llegaron a hablar de “tomar champaña en La Moneda” para después ir a “orinar a Valparaíso”.

Sus colegas chilenos recordarían, años después, el costo de esa soberbia tras la derrota en la guerra de Las Malvinas.

De estallar la guerra, Chile tenía la certeza de que era más que probable que se incorporaran Perú y Bolivia, alimentados por el deseo de reivindicar territorios que perdieron en la Guerra del Pacífico. Es lo que se conoce en términos militares como Hipótesis Vecinal 3, o HV3, que implica librar una guerra en tres flancos.

Frente a esta posibilidad, las autoridades chilenas resolvieron mantener el poderoso contingente que actúa como disuasivo en el norte y no mover ni uno solo de sus efectivos.

El flanco sur, sin embargo, fue reforzado desde la zona central del país, con numerosos efectivos que eran llevados en vuelos que despegaban a diario. Así, el número de efectivos llegó a ser respetable en el sur, aunque los argentinos seguían teniendo una amplia superioridad numérica.

Según cifras de la época, Chile tenía un contingente de 80 mil hombres, contra los 135 mil de Argentina, que en sus cálculos más alegres sostenía que era capaz de movilizar a 500 mil efectivos.

EL “DÍA D” ARGENTINO, LA GRAN BATALLA QUE NO FUE

En las islas Picton, Nueva y Lenox, la infantería de marina Chilena se había hecho fuerte, a la espera de un desembarco que los argentinos amenazaban con concretar. Teniendo en cuenta las características de esta fuerza, que tiene una naturaleza ofensiva, era lógico pensar que los chilenos no esperarían mucho después de recibir el primer golpe.

“Habría sido una carnicería”, han declarado responsables militares de la época.

En el mar, la escuadra chilena aparecía en mejor pie que el resto de las fuerzas chilenas en comparación con las argentinas. Con tres cruceros, cuatro destructores, dos fragatas y tres submarinos, tenía la mejor dotación para oponerse a cuatro destructores, cuatro fragatas, dos corbetas, cuatro submarinos y el crucero Belgrano. Este último, sería hundido después, durante la Guerra de Las Malvinas.

Argentina tenía, eso sí, un arma que podía resultar desestabilizadora: el portaaviones “25 de mayo”. Sin embargo, las tempestuosas aguas australes dificultaban las maniobras de esta nave, que llevaba a bordo aviones de combate que, en otras circunstancias, podían haber causado grandes daños a las fuerzas chilenas.

Bajo el mando del almirante Raúl López Silva, la escuadra nacional se había preparado durante un año para vencer a los argentinos, por lo que cuando se supo que el ataque era inminente, recibieron la orden de salir a encontrar y frenar ese avance.

La fecha del ataque era clara: 22 de diciembre de 1978, a las 22 horas.

“El momento más difícil fue cuando anunciaron que al día siguiente se iba a iniciar el ataque. Nosotros estábamos ahí mismo, así que sabíamos como era el asunto”, dice el coronel (r) Silva.

Coincide el coronel (r) Feliú: “Poco antes del 22 de diciembre estábamos todos preocupados, sabíamos lo que podía haber sucedido”.

En el mar, donde probablemente comenzaría a definirse la guerra, los marinos chilenos vieron que la hora pasaba y que la agresión nunca llegó.

Varias versiones circulan para entender por qué la mecha de la guerra se apagó a último momento. Una de las más conocidas dice que la escuadra argentina se vio sorprendida por una tormenta en el mar que dejó muy maltrecha a su tripulación como para garantizar el éxito de la embestida inicial.

Otra versión, que circula en medio militares chilenos, dice que los argentinos se enteraron de que había submarinos nacionales en el área en que pasarían, por lo que vieron en ese momento la posibilidad cierta de ver notoriamente reducida su fuerza de mar por un ataque sorpresa.

La versión oficial argentina, sin embargo, dice que horas antes de iniciar el ataque se recibió la orden de frenar la ofensiva y aceptar la mediación del Papa Juan Pablo II.

El jefe de la escuadra, almirante López Silva, contaría después la frase con la que se despidió de su tripulación una vez que le guerra se alejó: “Les dije que, si bien el año 78 nos exigió estar muy lejos de nuestras familias y de nuestros amores, también nos permitió el privilegio de estar muy cerca de la gloria”.

ESPÍAS ARGENTINOS CAPTURADOS EN SUELO CHILENO

Durante la época de mayor tensión con Argentina, muchas versiones se multiplicaron hasta el nivel de mito. Algunas hablaban de enfrentamientos menores entre dos enemigos que llevaban meses apuntándose, pero no hay registros claros acerca de la intensidad de estas escaramuzas.

En cambio, hay hechos concretos, como la captura de espías argentinos en suelo chileno.

El coronel Sergio Silva, a cargo en esa época del regimiento Pudeto en Punta Arenas, cuenta de primera fuente el episodio: “Tuvimos prisioneros argentinos, entre ellos un oficial, a cargo de una patrulla”.

“Él se pasó con una patrulla del límite, por ahí cerca de Punta Arenas y Porvenir se les pescó. Se capturó a la patrulla y a un oficial. Eran 7 hombres. Fue sin tiroteo. Se les rodeó, y se les capturó. A la patrulla se le llevó al regimiento y al oficial también”, recuerda Silva.

“El oficial argentino contó todo. Era de inteligencia. Contó la distribución de las tropas, todo. Y después, cuando lo entregamos, dijo que lo habían torturado, pero era mentira. Pasando al otro lado, lo dieron de baja”, cuenta el coronel Silva.

http://www.emol.com/especiales/tratado_chileargentina/guerra.htm

Dr. LUIS ANTONIO, ROMERO YAHUACHI

09/04/2008 GMT -5

CHILE Y BOLIVIA: UN NUEVO PARADIGMA DE INTEGRACIÓN

maestro @ 20:46

Por Carlos Gutiérrez P.
Director Centro de Estudios Estratégicos

CARTA DE OPINIÓN

Nº 7 - 3 de Julio de 2006

I. UNA MIRADA RETROSPECTIVA CRÍTICA

La tradición occidental -hegemónica, en los dos últimos siglos, sobre temas estratégicos- nos dice que la guerra es la continuación de la política por otras vías; por lo tanto, adquiere el estatus de recurso legítimo de los Estados en la proyección de los llamados intereses nacionales.

La experiencia histórica, en cambio, nos dice que la guerra nunca ha resuelto un problema de fondo en el espacio de las relaciones interestatales; a lo que se agrega que las modalidades autoritarias y coercitivas, aplicadas al término de los conflictos, han seguido siendo fuente de nuevos problemas y han prolongado los conflictos en el tiempo, asumiendo representaciones culturales y simbólicas que se transmiten “hereditariamente” en los cuerpos sociales.

A esta modalidad de análisis hay que sumarle la tradición de la teoría de relaciones internacionales, basada en el realismo político, que se ha sustentado en la proyección del papel del Estado como un competidor más de una escena compleja y conflictiva, que genera tensiones naturales porque están en un estadio de disputa permanente por el choque de intereses y necesidades en un mundo acotado y escaso.

Sin lugar a dudas, bajo esta mirada, lo que prima es un mundo internacional hobbesiano, que requiere de la proyección de la fuerza para la defensa de un identificado y auto referente interés nacional que sería inmanente.

Quizás un ejemplo clásico de este paradigma lo constituye el largo conflicto franco-alemán. Desde finales del siglo XIX en que los territorios de Alsacia y Lorena (ricos en recursos primarios, necesarios para el auge industrial que vivían ambos países en la disputa de la segunda revolución industrial) se ubicaron como la fuente de conflicto fundamental de la propia guerra franco-prusiana de 1870, que se prolongó en la dos guerras mundiales. Entremedio, dependiendo de avance victorioso de las partes en cada guerra, era el estatus nacional que asumían estos territorios. Este conflicto se reprodujo en el cuerpo social respectivo, que no pudo ser detenido por los acuerdos políticos cupulares.

Sin embargo, la solución definitiva la encontró Europa por otro camino. Fueron los primeros pasos de la integración económica, que comenzó por el acero y el carbón, en la cual se privilegiaron las oportunidades comunes, los que abrieron el camino para que hoy se haya accedido a la integración de superestructuras políticas y culturales.

En cambio, en el conflicto chileno-boliviano del siglo XIX, fueron aquellas lógicas de predominio hobbesiano las que se impusieron.

Una guerra que tuvo un claro carácter de disputa económica, por intereses privados entonces hegemónicos, que se tradujo en un conflicto que adquirió fuertes ribetes nacionalistas y que, a su término, resultó en la anexión de territorios por parte de Chile, que no eran la razón principal de la disputa. En este caso, la incorporación de territorios adquiere la figura de botín de guerra, pasando a administrar una zona económicamente estratégica.

Esta situación de facto se legaliza a través de los acuerdos de 1904, que consagran la imposición de los términos por parte del vencedor. Está claro que la asimetría del acuerdo reproduce el estado de las fuerzas del momento, y prolonga históricamente una solución por la fuerza.

Bajo esta realidad, también hoy es discutible y factible la posibilidad de una revisión ponderada de este tratado. La dirección del esfuerzo debe encaminarse a un análisis nuevo que contenga la evolución histórica y la realidad contemporánea que está marcando el desarrollo de los pueblos. No puede estigmatizarse el destino de las sociedades con cargas históricas eternas, más cuando las tendencias principales están orientándose hacia las integraciones y cooperaciones.

Hay momentos y contenidos en que el revisionismo histórico no solo es posible, sino que incluso perentorio, para botar lastre y poder seguir caminando ágilmente en las tareas de alcanzar el desarrollo. La imbricación entre memoria y futuro debe ser dialógica, para asegurar el justo equilibrio de la condición humana.

II. PROBLEMAS DE DESARROLLO COMUNES

Desde la década de los sesenta se ha venido teorizando con mucha fuerza y sistemáticamente acerca de los problemas de desarrollo latinoamericano, llegando a contar con muchas entradas teóricas y respuestas políticas concretas.

Lamentablemente todavía no podemos decir que tenemos resuelto el dilema. Incluso, las actuales estrategias en la mayoría de los países de la región han puesto el énfasis político y mediático exclusivamente en resultados de crecimiento económico, confundiéndose con los índices de desarrollo, y estableciendo una relación dependiente y unívoca entre ambas, que ha llevado a la perversión de una lógica del crecimiento como un fin en sí mismo, alejado de una base material y humana de sustentabilidad.

Aún considerando las diferencias y asimetrías entre las estructuras económicas de nuestros países, y los niveles de crecimiento en las últimas décadas, seguimos teniendo un listado histórico de problemas comunes de desarrollo, que debieran plantearnos seriamente puntos de encuentro de diseños de políticas de largo alcance.

Podemos nombrar entre éstas:
a) Potencial natural considerable, con una explotación sumamente imperfecta y parcial.
b) Una marcada desindustrialización, que se suma a la histórica débil industrialización, que se manifestó como un fenómeno incompleto, incoherente y no acumulativo.
c) Falta de organización de los intercambios interiores. No se comercializan producciones locales que podrían ser complementarias y extremadamente útiles.
d) Una parte esencial de la vida económica depende de fuerzas de decisiones que les son exteriores. A esto se suma un aspecto cada vez más determinante como son los flujos de capitales.
e) La considerable importancia del contraste que existe entre la riqueza de una pequeña minoría y la miseria de la mayor parte de la población. La enorme concentración de la renta nacional en pocos grupos económicos.
f) La proyección de una oligarquía del poder económico sobre la política y las instancias mediáticas, generando la consecuente presión sobre modelos, decisiones y representaciones políticas.
g) Otra característica fundamental es la amplitud y diversidad de las formas del desempleo y subempleo, llegando en algunos casos a ser una realidad estructural. Esto genera escasa productividad de las poblaciones y estrechez del mercado interior.
h) Importantes sectores de la población con bajos y /o deficientes niveles de instrucción, que viven en pobres condiciones sanitarias.
i) Falta de articulación entre los diversos actores sociales. La escasez o ausencia de integración en las estructuras económicas, sociales y culturales fundamentales.
j) Disparidad del crecimiento demográfico, y una creciente urbanización caótica.
k) La permanencia de fronteras interiores y exteriores que obstaculizan flujos comerciales y humanos.

Este abanico de dificultades y obstáculos, que tiene distintas expresiones y gradualidades, es posible abordarlo bajo un nuevo prisma, que tiene que ver más con evaluaciones a escalas mayores que las estrictamente locales y que requiere una nueva propuesta frente a las políticas tradicionales de integración.

Cada vez más, a propósito de las dinámicas de globalización, los flujos e impactos materiales e inmateriales adquieren grados de inmediatez y descontrol territorial, que exigen respuestas de los actores estatales y sociales novedosas y esencialmente cooperativas, superando instancias burocráticas tradicionales.

III. UNA NUEVA MODALIDAD

El papel monopólico del Estado en las relaciones internacionales ha sufrido un desgaste creciente. Han entrado en escena actores sociales nacionales e internacionales, grupos de presión privados y públicos en las mismas escalas, etc. Todo esto ha configurado una realidad más dinámica y compleja, en muchos casos positiva, pues da cuenta de mejor forma de las complejidades de las redes societales.

Hoy los Estados deben tener más en cuenta el rol protagónico de sus pueblos y personas, en específico, como sujetos de derecho en los planos humano, económico, social y cultural, lo que redunda en poner al centro sus intereses.

Cada vez más las fronteras y soberanías cerradas dan paso a esquemas abiertos, que promueven la cooperación, la integración y la confianza mutua. Cada vez más hay una relación directa entre las contigüedades geográficas, asumiendo que los procesos y fenómenos que transcurren en la vecindad repercutirán directamente en la propia realidad local.

Ya no existen las posibilidades de procesos autárquicos ni de obstaculización de los desplazamientos en general, solo queda la alternativa de la conjunción de esfuerzos en los distintos niveles que permita la factibilidad del desarrollo en escalas supranacionales. Es un cambio de paradigma, que tiene como centro la comunidad de intereses de la persona humana, como singular genérico.

Analizar el conflicto chileno-boliviano bajo este prisma conceptual nos podría conducir en una dirección muy distinta a la actual, permitiendo abrir espacios a salidas compartidas para los problemas históricos.

IV. UNA NUEVA GEOGRAFÍA POLÍTICA

La realidad dominante, que nos está hablando de una reconfiguración de las inseguridades apremiantes para nuestros pueblos, traducidas en riesgos explícitos y latentes, nos demanda una interpretación nueva del territorio, donde el eje sufre un corrimiento desde los territorios burocratizados a los territorios incógnitos.

La dimensión territorial adquiere en la política, tanto nacional como internacional, un aspecto relevante, pues nos habla de las localizaciones específicas de planes y programas, que asumen toda la importancia que tiene la consideración de la realidad sobre la que se actúa.

El territorio burocratizado es el que obedece a la lógica de los estados, que es definido desde la perspectiva de limitaciones fronterizas, dentro del cual se ejerce a plenitud una soberanía estatal (aunque hoy mediatizada por su doble tensión entre lo global y lo local) y que se expresa en calidad de conflicto, en la medida que su integridad delimitada es puesta en cuestión por otra unidad estatal con las mismas características y ante un eventual interés común incompatible.

Esta dimensión de lo territorial actualmente no está tensionada, ya que por una parte las disputas fronterizas esenciales están resueltas y, por la otra, porque cada vez más el rol de los organismos supra estatales regionales tienen un papel más activo en prevenir y resolver este tipo de conflictos, quedando menos espacios de maniobra para acciones de fuerza como mecanismo privilegiado de solución.

Este mapa sigue estando configurado por los estados latinoamericanos, con una pérdida importante de la antigua geopolítica, y ha dado pasos a estructuras de integración subregionales, particularmente en el área económica atendiendo a sus propias sensibilidades geográficas y políticas (Pacto Andino, MERCOSUR y CARICOM).

En cambio aparece una nueva dimensión del territorio compuesto por tierras incógnitas que van quedando al margen de las integraciones de los nuevos flujos económicos y de desarrollo, donde se materializan las interacciones de riesgos para las personas, y que tienen como rasgo principal estar por sobre las delimitaciones estatales, generando una cualidad de fronteras porosas interestatales. Hay una definición que las caracteriza muy bien:

“Muchos territorios explorados, cartografiados, fotografiados en el último siglo o siglo y medio se han vuelto, de nuevo, inexplorados, inaccesibles, desconocidos, inseguros, misteriosos, hostiles a toda penetración exterior. Son regiones que se alejan, que se apartan del mundo, que se descartografían. Los dramas humanos que ahí se viven apenas son conocidos en el resto del mundo. La opacidad, es sin duda, uno de los rasgos más destacables de estas nuevas tierras incógnitas”.[1]

Aquí es donde radica el nuevo desafío para identificar y operar sobre estas tierras incógnitas, que nos va a remitir a realidades económicas, sociales y políticas. Hay que producir un cruce de los riesgos y las oportunidades con los territorios concretos, que arrojará dinámicas geográficas que impulsarán a los distintos estados a desarrollar políticas cooperativas, atendiendo a estas particularidades, pero por sobre todo al carácter interestatal de estas realidades.

Del mismo modo es que aparece un territorio que es factor de oportunidades, por cuanto enlaza variables que trascendiendo las fronteras administrativas políticas, es capaz de configurar una coherencia tanto económica, como cultural, social y humana. Es la configuración de micro regiones que debieran tener un tratamiento especial de cooperación interestatal, en cuanto a que la existencia de similares problemas y oportunidades, de pie para coordinar políticas trans-estatales, que genere un eje de desarrollo con capacidad de réplica.

Así es como aparece un nuevo mapa latinoamericano que nos habla tanto de los desafíos para identificar las inseguridades, como de las oportunidades para afrontarlas en base a la cooperación. Es un mapa más específico, sobre el cual se puede operar con herramientas más oportunas y eficientes; ya no es la generalidad de un hemisferio que no comparte absolutamente los mismos riesgos, intensidades, escalas, ni satisfactores y que tiende a perderse ante las imposiciones externas del poder hegemónico.

Esto mismo plantea desafíos inéditos para las organizaciones regionales, que más allá de asentar principios generalistas necesarios (como, por ejemplo, la definición del sistema democrático como el régimen político más acorde con la soberanía popular, los derechos humanos, económicos, sociales y culturales, etc.), se requiere canalizar apoyos, respuestas y políticas específicas. Así se podrían ir identificando y clasificando estas zonas de acuerdo a distintos anillos. Un primer anillo estratégico, ligado a percepciones geopolíticas y geoeconómicas, posteriormente se pueden identificar estos anillos menores relacionados con los riesgos específicos, como por ejemplo: para el tema de las migraciones; para el tema de tráficos ilegales de mercancías; para el tema de los desplazados y las contaminaciones o epidemias o desastres naturales.

Es por este sendero que debemos seguir avanzando, así los esfuerzos mancomunados, que significan entre otros racionalizar y hacer más eficientes los escasos recursos que disponemos, tendrán impactos más positivos en la resolución efectiva de las demandas de nuestras sociedades.

V. LA NECESIDAD DE LA DIPLOMACIA DE LOS PUEBLOS

Una nueva polémica en la política exterior chilena se ha alzado a propósito del viaje de un grupo de parlamentarios de la Concertación a Bolivia, que terminó en una pequeña declaración de buenas intenciones sobre las relaciones entre ambos países.

Las críticas que han surgido desde distintos sectores políticos reflejan los resabios del conservadurismo en nuestras relaciones vecinales, que en cambio se despejan absolutamente cuando se trata de buscar acuerdos con las grandes regiones del mundo en el campo económico. En la elite chilena han recibido con espanto la tesis de la “Diplomacia de los Pueblos” que ha planteado el gobierno boliviano como un camino estratégico en la búsqueda de nuevos espacios de diálogo y de soluciones en la centenaria entrampada política bilateral.

Nadie ha cuestionado que el Poder Ejecutivo y, particularmente, la Presidenta de la República, conduce la política exterior de nuestro país, pero de allí a sacar como conclusión que es el único pertinente de opinar sobre nuestras relaciones hay una distancia sideral. Justamente si se trata de profundizar cada vez más nuestra democracia, un apoyo importante es que representantes de otro pilar del Estado, como lo es el Poder Legislativo, también tengan una actitud más dinámica y pro activa para ampliar el espectro de los diálogos, los temas y hasta las sensibilidades políticas. Incluso aunque ésta tuviera diferencias sutiles o profundas con las que lleva adelante el Ejecutivo. El Parlamento chileno tiene definidos ámbitos de responsabilidad en la política exterior, y lo mejor para su aporte pasa efectivamente por un conocimiento más directo de las problemáticas centrales que hoy día se afrontan en ese aspecto.

De la misma forma es que debiera incentivarse que las relaciones, prioritariamente entre los vecinos, tuvieran un espectro mayor de actores en juego, como lo pueden ser justamente organizaciones sociales, culturales, académicas, deportivas, que aportan también una mirada y un lenguaje. Porque al fin y al cabo las relaciones son precisamente entre pueblos y personas y, en muchos casos, estos vínculos son un enorme aporte para generar mayor confianza en la elaboración de las políticas oficiales y legales. En este sentido entiendo esta diplomacia de los pueblos, para romper otro de los reductos del elitismo que encapsula estos espacios a burocracias especializadas retocadas de aires palaciegos y formatos de protocolos.

Una buena pregunta a responder sería cuánto más se podría avanzar en las relaciones entre pueblos, si el interés por ellas y las posibilidades de influir fueran justamente un patrimonio de todos los ciudadanos organizados, y adquirieran centralidad otras áreas relevantes para el desarrollo de los pueblos, donde el comercio fuera uno más y no el exclusivo acaparador de la atención y los esfuerzos ministeriales.

Por lo tanto lejos de transformarse en un problema, estas instancias deben constituirse en toda una oportunidad, porque tampoco puede olvidarse que la política exterior también es una política pública que debe estar abierta a la discusión nacional, abierta, transparente, contradictoria y que en tanto más participativa, de mejor manera pueda representar efectivamente un “sentir nacional”.

Bajo este mismo precepto, si bien siempre es más deseable que haya estabilidades y continuidades en las políticas, particularmente aquellas que requieren tiempos largos de solidificación, no es posible asumir como argumento, para rehuir el debate, un enlazamiento con principios pre-argumentativos e inmutables. Para el caso de Bolivia esto ha sido demasiado patente. Desde el comienzo de las discusiones se ha declarado irrevisable el Pacto de 1904, a pesar que se hizo en un contexto de inmediatez de la post guerra con toda la presión política evidente, así como el constante rechazo chileno de llevar este tema a legítimos organismos multilaterales, que siempre ha constituido un recurso de política internacional para la resolución de conflictos, más cuando hay mucha cerrazón entre las partes. Debemos asumir los cambios junto con los tiempos históricos, en tanto la política exterior también es una construcción que debe dar cuenta de los requerimientos y necesidades concretas, y no instalarse en una retórica del “interés nacional”, que se presenta como vacuo y particularmente sospechoso.

Si hoy día recurrimos al precepto de proteger el interés nacional en las relaciones con Bolivia, entonces tendríamos que concluir que es de la mayor importancia tener relaciones fluidas y expeditas, en base a que compartimos una frontera que está inserta en una región que tiene características comunes en el plano físico, económico, étnico, cultural y social, que tiene un gran impacto en las poblaciones de ambos países. La particularidad de las relaciones vecinales, es que las políticas tienen un doble efecto, en la escala nacional y en la escala regional. Las posibilidades de incentivar a nivel local un comercio fronterizo para una región que así lo requiere, producir controles compartidos frente a problemas de seguridad pública, tener protocolos comunes frente a desastres naturales propios de la zona, desarrollo de programas culturales y educativos multiétnicos, inversiones articuladas en infraestructura, se pueden acompañar de políticas generales en cuanto a estrategias de conectividad subregional, estrategias energéticas, intercambio comercial, políticas de cooperación en el ámbito de la defensa, etc., alejando así todos los fantasmas de la inseguridad y generar las condiciones materiales y subjetivas necesarias para una integración compleja y eficiente.

La diplomacia de los pueblos y las opiniones que éstos expresen, y en ese contexto entiendo la relación que generó este grupo de parlamentarios chilenos, debiera ser un camino que se incentivara y se reconociera. No está de más recordar la opinión que mayorías nacionales de distintos países hicieron presente frente a la invasión de Irak, que significó una importante ola de manifestaciones públicas multitudinarias, que no fueron escuchadas por los gobiernos que terminaron sumándose a la invasión estadounidense al margen de las Naciones Unidas. Allí, los respectivos poderes ejecutivos, hicieron patente esta tradición de ser los conductores de la política exterior y no se preocuparon del llamado “interés nacional”, y no tuvieron la sensibilidad de esos pueblos que sí dimensionaron los efectos negativos de una decisión basada en la tozudez y la mezquindad política de las elites.

Al final, algunos de ellos fueron y otros están siendo castigados por esos mismos pueblos que fueron desairados.

La preocupación principal del gobierno no debiera ser si se amplían las voces que participan e interrumpen el monólogo oficial, sino estar lejos de la voz de los ciudadanos cotidianos. La democracia de a poco deja de ser solo un recurso electoral. CEE

---------------------------------------------------------------

[1] Nogué Font, Joan y Rufi, Joan Vicente: Geopolítica, identidad u globalización. Ariel Geografía, España, 2001, pág. 115.

FRATERNALMENTE. DR. LUIS ANTONIO, ROMERO YAHUACHI

http://www.cee-chile.org/index2.htm

06/04/2008 GMT -5

LA INVASIÓN ARGENTINA DE LAGUNA DEL DESIERTO EN 1965

maestro @ 22:44

El laudo de 1902 dejaba la totalidad del terreno inexplorado de laguna del desierto dentro de la soberanía chilena. Sin embargo, con la progresiva llegada de colonos chilenos a partir de 1921 y con el trabajo de levantamiento fotométrico realizado por la fuerza aérea de los estados unidos en la zona en 1947, los argentinos comenzaron a alegar que la frontera no debía pasar por el cordón montañoso fijado en 1902, sino por uno nuevo, descubierto mas al oeste y al lado occidental de laguna del desierto. Entre 1949 y 1959 comenzaron a hostigar prepotentemente a los colonos chilenos de la zona, amenazándolos con expropiar sus propiedades si no se presentaban a declararlas en río gallegos. Finalmente, más de cien gendarmes argentinos atacaron a mansalva un puesto de cuatro carabineros, el 6 de noviembre de 1965, dando muerte al teniente Hernán Merino Correa y ocupando ilegalmente el territorio chileno sin volver a abandonarlo.

Los primeros hostigamientos a los colonos chilenos

El fallo arbitral británico, representando en el Laudo de 1902, establecía que todo el territorio al suroeste del lago San Martín y al occidente del cordón Martínez de Rozas, pertenecía a Chile. Este es el principal fundamento de la soberanía chilena en Laguna del Desierto, comarca de la Patagonia austral de unos 530 kilómetros cuadrados que se comenzaría a ser colonizada por los chilenos a partir de 1921, con la llegada de don Vicente Ovando Vargas.

Desde la dificultosa instalación del Hito 62 en la ribera del lago San Martín, en 1903, nunca hubo alguna clase de problemas con Argentina en relación a Laguna del Desierto. Los colonos chilenos comenzaron a llegar progresivamente al lugar para dedicarse a la labores de ganadería y agricultura, en especial después de la creación de la Provincia de Aisén, en 1929, durante la presidencia del General Carlos Ibáñez del Campo. Sin embargo, un estudio trimetrogónico encargado a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, en 1947, significó un drástico giro en los conocimientos que hasta entonces se tenían de la geografía en la zona, permitiendo descubrir una serie de nuevos accidentes geográficos y reconocer oficialmente la existencia de Laguna del Desierto.

Enterados de estos trabajos, en Argentina se retomó la línea de investigación desarrollada sesenta años antes por el Perito Francisco P. Moreno, sobre lo que llamó el "encadenamiento principal" de Los Andes, por donde, a su juicio, debía correr la frontera chileno-argentina. Los estudios nuevos habían demostrado la existencia de otro cordón montañoso paralelo al Martínez de Rozas por donde corría la frontera, pero más hacia el Oeste, en pleno territorio chileno y del lado occidental de Laguna del Desierto, en cuyas cumbres comenzó a anidar una nueva pretensión expansionista y estratégica.
Tendría lugar, a partir de entonces, los primeros hostigamientos y las amenazas contra los colonos chilenos por parte de Gendarmes Argentinos. Un audaz ex conscripto chilote del Regimiento Magallanes llamado Pedro Callumán, pero conocido como "don Vidal" y que sirviera de guía a la famosa expedición del Padre De Agostini en 1937, contó que a fines de 1949 llegó hasta Laguna del Desierto el primer grupo de gendarmes argentinos, al parecer procedentes desde Río Turbio, informando a los colonos que debían dirigirse a Río Gallegos a presentar todos sus documentos y a legalizar sus propiedades, bajo amenaza de confiscación de sus bienes. Esta clase de prepotencias no era inusuales entre los uniformados argentinos: similares episodios habían tenido lugar en Palena, territorio sobre el cual la Argentina también había iniciado una disputa.

El 6 de marzo de 1950, estos atropellos fueron comprobados por el Prefecto de Punta Arenas, Teniente Coronel Luis Jaspard Da Fonseca, en oficio reservado que dirigió a la Quinta División del Ejército, basado en un informe sobre un patrullaje en Laguna del Desierto realizado por el Teniente Tucapel Vallejos Reginatto, futuro General y Ministro de Agricultura del Gobierno Militar, uno de los mejores secretarios de esta cartera en la historia de Chile.

Enviado de vuelta a la zona, Vallejos llegó a catastrar a duras penas los asentamientos chilenos, confirmando que ninguno de ellos estaba en territorio argentino.

Se gesta la invasión militar argentina

No hubo más noticias de mayores asperezas fronterizas hasta la creación del Retén Lago O'Higgins en 1861, cuando los colonos comenzaron a ser amenazados nuevamente por gendarmes argentinos.

En 1965 le tocó el turno a los chilenos Héctor y Juana Sepúlveda, que habían recibido sus tierras de su padre, don Ismael Sepúlveda. Oficiales de Gendarmería Argentina alegaron que se encontraban ocupando territorio argentino y que debían concurrir a Río Gallegos para notificarse. Los Sepúlveda se negaron, recibiendo una nueva visita de otros dos gendarmes: tenían un plazo de una semana para abandonar sus tierras. Angustiado por la situación, Domingo Sepúlveda partió al retén de carabineros a pedir protección para sus hermanos Héctor y Juana.

Notificado el Gobierno de la actitud de Gendarmería de Argentina, el 11 de octubre, se dispuso la salida de una patrulla de Carabineros hasta el sector Sur de Laguna del Desierto, en la casa de doña Juana. Se designó para esta labor al Prefecto de Coihaique, Mayor Miguel Torres Fernández, que partió acompañado del Teniente Hernán Merino Correa y otros diez carabineros. Coincidentemente, llegó la noticia de que gendarmes argentinos habían atacado violentamente a un colono chileno en el valle de California, en Palena, donde Argentina sostenía otra controversia tras una ocupación ilegal, como hemos dicho más arriba.

En este crítico ambiente, el Presidente Eduardo Frei Montalva suspendió una visita a Mendoza y exigió explicaciones por la actitud belicosa que estaba adoptando la Argentina. Nunca hubo respuesta, ni siquiera con la breve visita del Canciller argentino Zavala Ortiz, a quien su par chileno, Gabriel Valdés Subercaseaux, hizo saber del malestar de La Moneda. Sin embargo, al comunicar Zavala Ortiz la molestia chilena al Presidente Illía, éste dispuso el traslado inmediato del alférez que dirigía la patrulla argentina responsable del incidente de Palena, medida que fue suficiente para cambiarle el ceño a Santiago y Frei Montalva viajó, finalmente, a Mendoza, donde fue bien recibido el día 30 de octubre.

En la ocasión, se firmaron acuerdos importantes sobre los trabajos de la Comisión de Límites en la zona y un posible arbitraje para el Canal del Beagle. Tanto Frei Montalva como Illía convinieron en que debía esperarse un pronunciamiento de la Comisión Mixta sobre el límite en Laguna del Desierto antes de cualquier nueva resolución o medida al respecto.

Una Declaración Oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, emitida el 10 de noviembre de 1965 a poco de los incidentes de Laguna del Desierto, decía lo siguiente en su punto número 5:

"Durante la entrevista presidencial de Mendoza, el Ministro Argentino de Defensa Nacional dio a conocer su preocupación por el mencionado patrullaje chileno. En atención a que en la región aludida no han sido colocados los hitos intermedios, se acordó que la Comisión Mixta de Límites Chileno-Argentina se dirigiera de inmediato a la zona a cumplir esa labor, previniendo así, además, la ocurrencia de cualquier incidente. Para que la Comisión Mixta pudiera trabajar sin entorpecimientos, de conformidad con los convenios vigentes, se convino en que Argentina no levantaría construcciones y dejaría subordinada la notificación al colono reclamante a la conclusión de los trabajos de la Comisión Mixta de Límites, suspendiéndose en consecuencia, el patrullaje chileno por no haber motivos para una protección especial...".

Gendarmes argentinos, más de 90, movilizándose sigilosamente en "acciones de guerra" hacia Laguna del Desierto, donde iba a tener lugar la tragedia. Las fotografías fueron captadas con gran parafernalia y sobreactuación por los propios medios argentinos (Revista "Gente y Actualidad", Buenos Aires, Nov. 1965).

Asesinato del Teniente Merino

Todo parecía miel sobre hojuelas hasta apenas llegado de vuelta a Santiago el Primer Mandatario. Al parecer, los acuerdos de Mendoza pusieron los pelos de punta a sectores nacionalistas de Argentina, que consideraban peligroso para sus aspiraciones territoriales en Palena, Laguna del Desierto y el Beagle toda clase de solución o entendimiento entre ambos países. Durante toda la visita, la prensa de Buenos Aires no paró de azuzar a la opinión pública en contra de Chile, alegando que mientras Frei Montalva se encontraba en Mendoza, territorio argentino correspondiente a la zona de Laguna del Desierto estaba siendo impunemente "invadido" por los chilenos.

De inmediato, dos oscuros uniformados argentinos de cuestionable reputación fueron instruidos para "garantizar el respecto a la soberanía" de su país: el General Osiris Villegas, Comandante de la V División de Ejército, y el General Julio Alsogaray, Jefe de Gendarmería Nacional. Casi simultáneamente, la Cancillería de Buenos Aires enviaba una protesta a La Moneda por la presencia de Carabineros de Chile en el territorio.

El 3 de noviembre, un espectacular pelotón de argentinos avanzando hacia el Oeste fue divisado desde el aire por el piloto chileno Ernesto Hein Águila, quien mantenía conectada la zona de Laguna del Desierto gracias a las modestas pistas de aterrizaje que con grandes esfuerzos y sin herramientas apropiadas, habían construido durante tres años los colonos Candelario Mancilla y su esposa Teresa, ambos chilenos. Como se recordará, Chile había conseguido gracias a la iniciativa personal y el sacrificio de varios ciudadanos patriotas la colonización de su territorio de Laguna del Desierto. Hein advirtió también la presencia de aviones cuadrimotores sobrevolando el Retén O'Higgins. Asombrado, viajó a Santiago el mismo día 3 para informar a la Cancillería y al Ministro de Interior, señor Bernardo Leighton.

El 5 de noviembre, llegaron para reforzar el grupo de chilenos el Capitán Bautista González y el Sargento 1° de Héctor Carrillo, con la intención de reportar cualquier situación sospechosa. Tras un día entero sin novedad, el sábado 6 se les hizo llegar orden a través del Carabinero Igor Víctor Schaf, de retirarse nuevamente a la casa de doña Juana. Hasta allá partieron el Capitán González y sus hombres, pero el Mayor Torres permanecía en el puesto con otros cinco hombres, entre los que estaban el Sargento Manríquez y el Teniente Merino. Como no se reportó novedad, el Mayor Torres creyó innecesario continuar presente en el lugar y ordenó a dos de los hombres traer caballos para desplazarse.

Desconcertados aún por la actitud argentina, las autoridades chilenas dispusieron que la Embajada de Chile en Argentina iniciara de inmediato negociaciones con el Ministerio de Defensa y la Cancillería de ese país. Pero, para sorpresa del Embajador Hernán Videla Lira, nuevamente las autoridades argentinas se mostraron afables y dieron por superado el asunto de Laguna del Desierto el día 6 de octubre por Declaración Conjunta, fijándose un plazo de 48 horas para que las fuerzas armadas de ambos países hicieran abandono del territorio en disputa y así pudiese trabajar en terreno la Comisión Mixta de Límites, sin presiones ni tensiones.

A pesar de las apariencias, sin embargo, el clima de guerra de Argentina entraba en ebullición.

El mismo día 6, cuando aún no se cumplían las 48 horas de plazo para abandonar el área, una numerosa patrulla de casi cien gendarmes argentinos, armados hasta los dientes y acompañados hasta de "corresponsales de guerra", salió a la cacería de los Carabineros chilenos que aún quedaban en el sector, al mando del Mayor Torres.

En tanto, sólo cuatro Carabineros seguían allí, pues el resto había partido de vuelta con el Capitán Juan Bautista González. Les acompañaban en el puesto dos pequeños niños, hermanos menores del colono chileno Ismael Andrade Sepúlveda, que había partido de viaje a Argentina.

El resto es historia sucia. Hacia las 4:30 PM, uno de los niños comenzó a gritar por la presencia de unos hombres en la lejanía. Inconscientes del peligro, los Carabineros no reaccionaron a tiempo y se vieron rodeados de un enorme contingente argentino, fuertemente armados y en una actitud prepotente. Comenzaron a acercarse amenazantes hacia el Mayor Torres, quien estaba con la guardia abajo, de brazos cruzados, desarmado e incluso invitando tranquilamente a los gendarmes a acercarse a conversar. Pero los argentinos siguieron avanzado agresivamente y el Teniente Merino, al advertir la delicada situación, corrió hacia su superior, fusil en mano, para disuadir a los gendarmes que lo emboscaban.

No disparó tiro alguno pero. Sin una razón clara y con una saña asesina, su destino fue cerrado de certeros disparos a mansalva. Otra bala hirió al Sargento Manríquez, al intentar responder al fuego. Irónicamente, el cuarto Carabinero del grupo, Durán, tampoco pudo hacer nada al encontrarse con las manos llenas de masa al momento de la llegada de los argentinos, pues fue sorprendido haciendo pan amasado en la casa, en otra prueba de lo inconscientes que estaban los chilenos del peligro.

Al cesar los disparos, el cuerpo del Teniente Hernán Merino Correa, que había sido un ejemplo de vocación y servicio para toda una institución y que sacrificara la propia comodidad de su existencia por una causa soberana, yacía tendido sobre las hojas del frío bosque austral, muerto, ido de este mundo. Y, ante el asombro y estupor de los chilenos, un subalférez del grupo de gendarmes justificó a sus hombres, con el cuerpo del Teniente Merino a sus pies, rugiendo: "¡Ustedes tienen la culpa por no haberse ido antes de aquí...!"

Continuando con el increíble acto de matonería, los chilenos fueron tomados detenidos en su propio suelo patrio y llevado en avión hasta Río Gallegos y luego al Regimiento N° 181 de Combate del Ejército Argentino. Dos largos días pasarían allí antes de ser devueltos.

Reacciones en Chile: La Moneda cae al entreguismo

Inmediatamente después, al Retén Lago O'Higgins llegaban desde el Aeropuerto de Cerrillos de Santiago los hombres de un amplio contingente de Carabineros, con la orden de resistir un eventual ataque, pues las autoridades daban por hecho la posibilidad de un conflicto. Entre ellos, se encontraban el Coronel Adrián Figueroa y el Capitán Rodolfo Stange, posterior Director General de Carabineros y, precisamente, uno de los Senadores que años más tarde se opondría a las revisiones territoriales con Argentina. Se sabe que Stange esperó hasta el último minuto la orden de ataque desde La Moneda, la que jamás llegó.

Una serie de peligrosos sucesos comenzaron a poner más tensión al asunto en la zona. Años después, el dirigente nacionalista y miembro del Comité Patria y Soberanía, el Doctor Jorge Vargas, reconocería que al llegar urgentemente al lugar a sólo horas después de los incidentes, su avión comenzó a ser perseguido por naves aéreas argentinas y al menos una de ellas se habría accidentado en esta cacería, a pesar de que la Argentina jamás reportó algún incidente de este tipo.

Los restos del héroe chileno, en tanto, fueron trasladados hasta Santiago, tras ser desembarcados en Cerrillos. Fue recibido por altos funcionarios de Gobierno y de Carabineros.

Sólo unos días después de la invasión argentina, el 10 de noviembre de 1965, la Cancillería de Chile, en representación de la posición oficial del gobierno de entonces, ratificó la pertenencia legítimamente chilena del lugar a través de un extenso Comunicado Oficial y condenó enérgicamente los hechos del 6 de noviembre. Hubo total acuerdo.

En el punto 1º del comunicado, se lee textualmente:

"De conformidad con el Tratado de Límites del 23 de julio de 1881 y el Laudo Arbitral de S. M. Británica del 20 de noviembre de 1902, el territorio denominado "Laguna del Desierto", situado ente el hito 62, en la ribera sur del lago O'Higgins, y el Monte Fitz Roy, es incuestionablemente chileno, como ha sido oficialmente reconocido por el Gobierno Argentino en varios documentos oficiales publicados en ese país".
Y en su punto 11, remata:

"El avance de Gendarmería, violando territorio chileno, trajo además, como gravísima consecuencia, el incalificable ataque a cuatro carabineros que se aprestaban a regresar a su Retén, en cumplimiento de instrucciones recibidas. El Gobierno de Chile rechaza categóricamente la afirmación argentina de que estos cuatro hombres hubiesen abierto fuego contra el importante destacamento de Gendarmería que se aproximaba, veinte veces superior en número. Ocurrió precisamente lo contrario. Fueron los gendarmes los que dispararon contra nuestros Carabineros en una acción que no tiene excusas ni precedentes en la historia de nuestros conflictos limítrofes".
Aquel comunicado fue firmado por el entonces Canciller de la República, don Gabriel Valdés Subercaseaux. Paradójicamente, sin embargo, en 1994 este mismo personaje ya estaba milagrosamente convertido en uno de los principales políticos pro-argentinistas del Congreso Nacional, apoyando la revisión de este mismo sector de frontera y en el tramo correspondiente a Campo de Hielo Sur. Por su parte, el hijo de Eduardo Frei Montalva, don Eduardo Frei Ruiz-Tagle, también en calidad de Presidente de la República, acató de inmediato el fallo de 1994 entregando formalmente el territorio, según veremos.

Insólitamente, sin embargo, La Moneda acordó con la Casa Rosada el retiro de las fuerzas para que fuese la Comisión Mixta la que determinara quién tenía la razón. Chile dio la orden inmediata de retiro a todos los Carabineros... La Argentina, jamás cumplió con esto.

Los funerales del Teniente Merino estuvieron acompañados de una ola de ira popular que recorrió como el rayo al país de punta a punta. Se pintarrajearon espontáneamente los carteles de las calles con nombres de próceres o ciudades argentinas y la indignación estuvo a punto de terminar en movilizaciones en varias ciudades. Las lagartijas americanistas, tan asiduas a discursillos de hermandad y argentinismo desatado en tiempos de bonanza, desaparecieron de la luz pública como almas que se lleva el Diablo, por varios meses.

(…)

http://www.soberaniachile.cl/lagdesiertoinvas.html#sub4

REVOLUCIÓN MILITAR

maestro @ 12:25

Seminario sobre la Revolución de los Asuntos Militares (RMA)
Fundación Faes 31 Julio 2000

1. Introducción, la discusión y el entorno

La existencia o no de una Revolución de los Asuntos Militares (Revolution in Military Affairs o RMA) es una discusión académica que se mantiene hace más de una década en los Estados Unidos (EE.UU.) y que versa sobre cómo pueden y deben ser explotadas las nuevas tecnologías existentes, o cualquier otro avance tecnológico, para garantizar el mantenimiento continuo de la eficacia de sus Fuerzas Armadas y su empleo como elemento de seguridad tanto nacional como internacional.

Los defensores de la RMA sostienen que los EE.UU. deben sacar la máxima ventaja posible de su actual ventaja tecnológica, de forma que potencie una revolución o gran cambio en la forma de concebir, planear, ejecutar y finalizar una guerra o enfrentamiento bélico de forma tan resolutiva y rápida que permita que la ventaja de este sendero, camino o forma (Do) de hacer la guerra sostenga la construcción de sistemas políticos y de seguridad internacional como los que propugna y práctica dicha nación.

Los detractores del concepto sostienen que no podrá culminarse el proceso y que el inicio de su realización práctica solo contribuiría a generar una nueva carrera de armamentos, a irritar a los aliados de los EE.UU. obligándoles a renovar sus sistemas, y a exacerbar la belicosidad de sus adversarios.

El concepto de RMA no es nuevo, pues aparece cíclicamente en los paradigmas militares a lo largo de la historia siempre que la aplicación práctica y el empleo simultáneo de una serie de nuevas tecnologías –o avances tecnológicos de otras ya existentes– provocan un cambio radical en la forma de operar y conducir la guerra.

El actual concepto de RMA, y la discusión consiguiente mantenida a lo largo de la década de los 90, proviene de los escritos realizados en 1980 por el Mariscal de la Unión Soviética Ogarkov sobre la Military Technical Revolution (MTR) en los que sostenía que el empleo de las nuevas tecnologías sobre la información, los sensores, el reconocimiento electrónico y su integración permitiría la rápida destrucción de unidades mecanizadas y acorazadas sobre grandes extensiones de terreno y en períodos cortos de tiempo. Como consecuencia el único armamento futuro válido para garantizar una victoria militar sería de alta tecnología –y por lo tanto de elevado coste– y aunque su número disponible sería más reducido que el actual sería significativamente más eficaz. Finalmente, Ogarkov sostenía que este entorno militar de actuación sólo podría ser factible en Fuerzas Armadas cuya preparación técnica, infraestructura industrial de soporte, y organización permitiera la aplicación de este tipo de tecnologías.
¿Pero qué es una RMA?, ¿En qué consiste?

2. ¿Qué es en la actualidad una Revolución de Asuntos Militares (RMA)?

Definiciones aclaratorias de este concepto existen muchas. Analizaremos, por tanto, aquellas consideradas más relevantes e intentaremos obtener dos definiciones, una comprehensiva y otra extensiva que permitan fijar claramente el concepto y profundizar en su significado. Las principales definiciones que consideraremos son:

a) Una RMA es la transformación profunda de las organizaciones militares y de la conducción de operaciones de guerra como consecuencia del impacto práctico que las tecnologías de la información y las comunicaciones tienen sobre la guerra.

b) Una RMA es un sistema de sistemas que permite las funciones de observar, comunicarse y disparar. En este concepto se encuentran fuertemente implicados el armamento de tecnología avanzada (en particular misiles y armas stand–off), los sistemas de vigilancia del campo de batalla, las comunicaciones avanzadas estratégicas y tácticas, y un mando y control descentralizado, todo lo cual proporciona al usuario un conocimiento dominante del campo de batalla en un área superior a los 300 kilómetros cuadrados.

c) La actual RMA es la última de las revoluciones en el campo militar generada por las tecnologías de ruptura, entendiendo por tales aquellas que generan cambios acumulativos conforme a la definición dada por DDR&E (Defense Science Board and Director Defense Research and Engineering) de los EE.UU. en 1990. Es decir, es una revolución técnico–militar que cubre los avances en: vigilancia, C3I (Mando, Control, Comunicaciones e Inteligencia, aunque según se formule puede abarcar otras áreas), municiones inteligentes y de precisión; complementados con nuevos conceptos operacionales como: guerra de información, operaciones conjuntas de alta intensidad y velocidad, y todo lo que permite un ritmo de operación y una eficacia superior a la de los potenciales adversarios.

d) Una RMA es un modelo o paradigma que afecta a la naturaleza y conducción de las operaciones militares y que hace irrelevantes u obsoletas las capacidades claves de los adversarios potenciales, o crea capacidades nuevas y distintas que dan lugar a nuevas dimensiones o formas en la guerra.

e) Una RMA es el resultado de múltiples innovaciones tanto tecnológicas como de organización y procedimientos en el entorno de las Fuerzas Armadas.

f) Según Krepinevich una RMA ocurre cuando aparecen aplicaciones de nuevas tecnologías en un número significativo de sistemas militares en uso, combinadas con conceptos operativos innovadores y adaptaciones organizativas de las instituciones militares de una forma que altera el carácter y la conducción de los conflictos.

g) Según el estudio Project 2025 del Institute for National Strategic Studies de la National Defence University, la actual RMA es una consecuencia de la entrada en operación de una red digitalizada distribuida de sensores, sistemas de comunicación y armas de precisión.

h) La RMA es la combinación de una Military Technical Revolution (MTR) con una guerra o conflicto de alta tecnología.

i) La RMA constituye la culminación de una MTR.

Para entender estas dos últimas definiciones debemos explicar que es una MTR. Ésta se puede definir como un avance fundamental en tecnología, doctrina u organización que deja obsoletos los métodos actuales de dirección y conducción de la guerra. Se considera como revolucionario un avance que causa un efecto radical sobre algunos aspectos fundamentales de la estrategia.
Los elementos constituyentes de una MTR serán pues:

- Un entorno de integración considerando doctrina y organización.

- Capacidades potenciadoras como: dominio de la información, mando y control, simulación y entrenamiento, agilidad y proyección.

- Capacidades de ejecución que afectan a los sistemas de combate (armas inteligentes, plataformas principales, armas exóticas y avanzadas).

Una MTR obliga a replantear completamente las formas en que se dividen, o agrupan en una guerra los componentes de la misión que deben estructurarse más en términos de capacidades a alcanzar, que en términos de misiones específicas a realizar. Todos los elementos que constituyen una MTR se encuentran relacionados entre sí, siendo su núcleo (kernel) el control del espacio de la batalla.

Este núcleo implica integración, sinergias y flexibilidad, y difumina la clara delimitación existente hasta el momento entre las líneas de contacto o primeras líneas (área táctica), el espacio o zona de la batalla (área operacional) y la retaguardia (área estratégica).

j) La RMA según se deduce de los documentos Joint Vision 2010 y Quadrennial Defense Review 1997, ambos estadounidenses, es consecuencia del convencimiento de que unas Fuerzas Armadas con una fuerte base tecnológica deben [r]evolucionar constantemente para mantener su ventaja en el campo militar y formar la correspondiente doctrina operativa que soporte dicha ventaja.

Como consecuencia de todo lo expuesto, se puede extraer dos definiciones distintas para la RMA actual:

A) Definición comprehensiva: una RMA es fundamentalmente una innovación organizativa y doctrinal basada o generada por una agrupación aplicada de tecnologías emergentes en las áreas de información, sensores, y control.

B) Definición extensiva enumerando sus características fundamentales, a saber:

- Las tecnologías de la información resuelven aceptablemente uno de los principales problemas de los enfrentamientos armados, a saber: la localización del enemigo.

- Aparecen nuevos conceptos militares tales como: guerra de información, dominio de la información, campo de batalla vacío, campo de batalla digitalizado, enfoque sistémico del combate, operaciones sobre la información, etc.

- Se requiere la adaptación de las antiguas estructuras institucionales, reemplazando las estructuras verticales orientadas a la función con las estructuras horizontales orientadas al proceso, considerando tiempos de respuesta de la información, canales de distribución de las mismas, reevaluación de la centralización, etc.

- El flujo y proceso de la información no sigue las líneas de mando, sino que fluye a través de redes de sistemas y personas que recogen, procesan, diseminan y protegen la misma, de forma que se puedan soportar acciones de planeamiento, dirección y coordinación de la operación.

- Se realizan ataques de precisión desde distancias de seguridad (armas stand-off).

- Se hace un uso abundante de armas de baja letalidad, reduciendo los daños colaterales en seres humanos y materiales.

- Se incrementa la guerra de información.

- Se produce una importante reducción en la duración del ciclo de Información – Decisión – Acción en el campo de batalla, afectando la misma tanto al punto de vista doctrinal como al del manejo, gestión y aplicación de recursos.

- El impacto de los sistemas de Reconaissance, Surveillance and Target Adquisition (RSTA) sobre el campo de batalla son muy similares a los de una MTR, aunque actualmente constituyen un subconjunto de las tecnologías de la información.

- Crecen las asimetrías del flujo del tiempo en el campo de batalla, pudiendo convertirse en ventajas o victorias.

- No ha sido empleada usualmente por las potencias militares dominantes que usan vías clásicas de actuación en sus operaciones militares.

- Operativamente aportan una gran ventaja militar al primero en usarlas.

- Los elementos de una RMA no siempre son propulsores tecnológicos.

- No todas las tecnologías propulsoras de la RMA implican armas.

- Las tecnologías conductoras están formadas por una amalgama de tecnologías no siempre relacionadas entre sí.

- Todas las RMA aparentan tener tres componentes esenciales: tecnologías, doctrina y organización.

- Su utilidad operativa suele ser controvertida y desconocida hasta que es probada en combate.

- El concepto revolución de la RMA no refleja la rapidez temporal del cambio, sino más bien la profundidad del mismo.

- Afecta a las siguientes áreas de capacidades militares: conciencia situacional (situation awareness) y conectividad; alcance y tiempo de actuación; precisión y miniaturización; velocidad y furtividad; automatización y simulación.

Una consecuencia esperada de esta RMA es la posibilidad de combatir un conflicto o guerra con un menor número de bajas que en el pasado.

La aplicación de las tecnologías de información a sistemas militares es similar a su aplicación en sistemas civiles, siendo por tanto accesible a naciones/sociedades con formación tecnológica media. Sin embargo, aunque pueda parecer sencillo crear este tipo de sistemas, la conversión de datos en información, es decir su evaluación, valoración e integración permanece como un arte muy sofisticado solo disponible en unas pocas naciones.

El enfoque adecuado para culminar una RMA es distinto al empleado en otros procesos de adaptación o modernización militar. No consiste en la importación directa de los últimos avances tecnológicos de los que disponen estamentos militares foráneos, sino en determinar cuáles son aquellos que necesitan nuestras propias Fuerzas Armadas con el fin de definir los modelos propios de operación militar, la estructura organizativa y los medios más adecuados para soportarla.

La preparación, planeamiento e inversiones económicas para afrontar las amenazas actuales o próximas no es el mejor procedimiento para prepararse frente a amenazas futuras. Ya que en muchos casos las vulnerabilidades aparecen por la lentitud en la adaptación de las naciones industriales desarrolladas frente a las amenazas que surgen; muchas veces gracias al acceso a tecnologías y productos comerciales en el mercado libre que pueden ser transformado en importantes ventajas militares.

La distancia entre datos e información y entre ésta, el conocimiento y su empleo práctico plantea diferencias sustanciales. Por ello el arte del planeamiento y dirección de las operaciones no se adquiere simplemente con un parque de ordenadores. Al incrementarse el número de sensores de campo disponibles la importancia en la fusión y análisis de datos aumenta y termina por convertirse en decisiva en los conflictos futuros al aumentar la toma de decisiones basadas en el empleo de sectores o zonas de vigilancia alimentadas con datos provenientes de plataformas de sensores y fuentes de datos estratégicos nacionales y regionales.

Además, la aplicación extensiva de los sistemas RSTA permite suministrar de forma más rápida, segura y exacta información sobre el campo de batalla, y con mayor calidad y volumen que la que recibe actualmente. El tamaño y coste cada vez más reducido de los sensores permite embarcarlos en todos los sistemas y unidades de la Fuerza. El tiempo real disponible para el ciclo Información – Decisión – Acción se contrae a un nivel tal que supone un desafío para todos los usuarios al carecerse prácticamente de tiempo para evaluar situaciones con antelación a la toma de decisiones y a la aplicación de acciones.
http://www.afcea.org.ar/publicaciones/ram3.htm

01/04/2008 GMT -5

¿QUE ESTUDIA LA GEOPOLITICA?

maestro @ 19:36

Que dimensiones de la realidad son susceptibles de ser analizadas y comprendidas mediante la geopolítica?

El análisis geopolítico hace referencia a categorías de análisis de diversa naturaleza. Por una parte, intenta establecer las formas de relación entre los espacios geográficos, es decir los espacios y territorios, y los grupos humanos organizados en la forma de unidades políticas (comunidades, pueblos, naciones, Estados), y por el otro, pretende develar el sentido de la relación entre las distintas unidades políticas contemporáneas en el tiempo en el marco de dichos espacios o soportes.

Se trata, por tantos, de dos tipos de relaciones distintas.

Lo geopolítico releva de una determinada representación del espacio geográfico –y de las demás formas de espacio- que reside en la mente y hasta en el subconsciente individual y colectivo de los individuos y los grupos humanos organizados.

Solo podemos analizar geopolíticamente aquello que está en relación entre sí y aquello cuya relación es discernible al análisis.

Desde una perspectiva epistemológica, el análisis geopolítico opera mediante abstracciones, y las abstracciones científicas son generalizaciones que elaboran los individuos mediante el pensamiento, abstraídas del carácter concreto y directo de los fenómenos que son objeto de estudio. En otros términos, el punto de partida del análisis geopolítico, como el de todo conocimiento que se pretende científico, es la realidad objetiva.

En el proceso de abstracción, el análisis geopolítico no se aparta de la realidad, sino que penetra en su interior, partiendo del fenómeno observado para llegar a la esencia.

En el proceso del análisis geopolítico, el pensamiento arranca desde lo visible y concreto –es decir, desde los hechos políticos, sociales, económicos, culturales y estratégicos- para llegar a lo abstracto, desintegrando el fenómeno en estudio en sus partes y aspectos integrantes. Ello permite designar en sus características los elementos esenciales, al mismo tiempo que cada aspecto se examina por separado, para a continuación examinar esos distintos aspectos en su interacción. De este modo, en el proceso del análisis geopolítico se produce el desmembramiento del objeto de estudio, primer momento al que le sucede la explicación teórica de las particularidades del mismo, de manera de lograr las abstracciones más generales y útiles para el estudio del objeto de la investigación en su integralidad y en su dinámica evolutiva.

En el análisis geopolítico cabe distinguir a los factores permanentes o estructurales, tales como el territorio, el espacio y su interrelación; el espacio-tiempo; la posición, en términos de centralidad y periferia; la localización; las escalas del espacio-territorio; las redes, líneas y puntos dentro del espacio-territorio; el poder y la potencia insertos en los espacios y territorios; y las arenas del poder; de los factores dinámicos, tales como las tendencias centrífugas y centrípetas; la conciencia y representación del espacio-territorio; la apropiación del territorio y los espacios; las áreas de influencia; y la polaridad autonomía-dependencia.

En síntesis, lo geopolítico es relacional, es decir, está asociado al estudio de determinadas formas de relación espacio-hombre y hombre-hombre en el espacio, en términos que implican la apropiación (material, mental y virtual) de los territorios y espacios.

La problemática principal, la categoría de análisis articuladora de todo el análisis geopolítico reside en el poder en su relación con los espacios y territorios. Todas las demás categorías de análisis de la reflexión geopolítica encuentran su punto de conexión en la problemática del poder y en particular, en las formas cómo el poder se manifiesta y se despliega en territorios y espacios múltiples, diversos. La geopolítica podría ser sintetizada como una reflexión sobre la relación realmente existente entre las diversas formas de poder y los diversos tipos de espacios- territorios.

El problema del espacio y del poder es un problema geopolítico desde el momento en que reconocemos que todo espacio humanamente determinado es objeto de alguna forma de poder que tiene lugar en él y a través de él, y de que el poder encuentra en los espacios y territorios –en los espacios territorializados- su ámbito principal de ejercicio, sus arenas donde se despliega.

Es a partir de este postulado básico que se va a construir el análisis y la reflexión geopolítica. Las organizaciones humanas, pensadas y estructuradas como unidades políticas (es decir, como actores programáticos), al instalarse en un territorio, al construir territorio con su acción transformadora, está ejerciendo poder y está al mismo tiempo, configurando su propia “representación simbólica” del territorio construido, conquistado, planificado, ocupado, alcanzado, en términos de apropiación, de dominio, es decir, de poder.

El poder impregna la totalidad de los fenómenos geopolíticos. La geopolítica es la política del poder en la geografía.

La dinámica de la reflexión geopolítica reside en la interdependencia entre los factores estructurales y los factores dinámicos o coyunturales.

Entre los factores permanentes o estructurales, el territorio y su interrelación con el espacio determinan el marco físico y virtual en el que tienen lugar las relaciones políticas, sociales, económicas, estratégicas entre las unidades o actores políticos. A su vez, el espacio-tiempo se mueve en una dinámica de extensión y concentración que modifica constantemente los términos en los que se producen las relaciones geopolíticas. Además, la posición de cada unidad política en los espacios-territorios, pueden ser entendida en términos de centralidad y periferia, del mismo modo como la localización de cada actor dentro del conjunto del espacio-territorio determina el lugar que ocupa en la jerarquización de los actores y en la distribución del poder y las hegemonías.

Por otra parte, las escalas del espacio-territorio, determinan la amplitud, profundidad y extensión de las formas de apropiación y dominación que los actores ponen en juego en aquellos, del mismo modo como éstos, se constituyen en una compleja articulación de las redes, líneas y puntos dentro del espacio-territorio.

Como se ha visto el poder y la potencia insertos en los espacios y territorios, son los criterios centrales para entender las relaciones geopolíticas, en el contexto de las arenas del poder que se manifiestan en el mundo contemporáneo.

Por otra parte, los factores dinámicos, influyen coyunturalmente sobre los procesos geopolíticos, tales como las tendencias centrífugas y centrípetas; la conciencia y representación del espacio-territorio que tiene cada actor político; la apropiación del territorio y los espacios como resultantes de la acción programática de los actores o unidades, dando forma a la configuración de determinadas áreas de influencia, y en las que se manifiesta la polaridad autonomía-dependencia.

LOS FACTORES PERMANENTES O ESTRUCTURALES DEL ANÁLISIS GEOPOLÍTICO

El problema geopolítico del espacio

El núcleo central teórico del análisis geopolítico se ha centrado históricamente en el territorio y en su constituyente originario, el espacio.

La arqueología intelectual de la reflexión geopolítica, que nutre sus primeras raíces desde la Geografía y de la Geografía Política, comienza con una descripción y una tentativa de racionalización del espacio territorial. Friedrich Ratzel –a fines del siglo XIX- construía su argumentación geopolítica sobre la base de la condición humana constreñida, determinada por la naturaleza y daba origen al concepto de “espacio vital”, entendiendo que el espacio no es solamente un elemento físico.

La naturaleza determina al hombre y éste necesita de un órgano que le sirva como instrumento para establecer su dominio sobre aquella: el Estado. Los primeros geopolíticos son estatistas y organicistas llevando la reflexión hasta la noción de que el Estado es una suerte de supra-entidad viviente en el que el ser humano se realiza y que busca su realización plena en la geografía.

En la visión organicista y darwiniana desde la que nace la primera Geopolítica, el espacio es un ámbito geográfico susceptible de expandirse, al igual que las especies vivas. Otros autores de aquella época, como Kjellen orientan el debate geopolítico hacia las relaciones de poder más que sobre las relaciones de fuerza.

Existe, en efecto, una primera época del pensamiento geopolítico, que surge y se desarrolla dentro de una óptica marcadamente organicista y fuertemente determinista. Sus influencias intelectuales originarias más significativas, provenían de H. Spencer y de Ch. Darwin, y de las derivaciones sociales que resultaron de sus teorías sociológicas y biológicas.

Así, dos líneas intelectuales se sitúan en las bases de la primera reflexión geopolítica: por un lado, el desarrollo del “darwinismo social”, a partir de Ch. Darwin, en la segunda mitad del siglo XIX, incluyendo a H. Taine, G. Le Bon, L. Woltmann y V. de Lapouge; y por el otro, un cierto “bio-historicismo” que desarrollan F. List (1789- 1842), y A. de Gobineau (1816- 1882), el que se entronca con O. Spengler , A. Rosenberg (uno de los teóricos mayores del nazismo alemán), y con F. Ratzel. En List y Gobineau, la Geopolítica inicial se alimentó del racismo, y a través de A. Rosenberg, a su vez, contribuyó decisivamente a elaborar una visión ideológica racista de la Historia, a partir del supuesto “conflicto entre la raza aria y la raza semita”.

Inicialmente, autores como F. Ratzel, con su Politische Geographische y a continuación K. Haushofer, fueron construyendo un cuerpo teórico configurado en torno a conceptos tales como “espacio vital”, “heartland”, “rimland”, o la asociación entre “suelo, sangre y raza”, nociones que estaban construídas sobre la base de una visión organicista del Estado. Otros autores alemanes en la década de los treinta y cuarenta, dieron contenido a esta visión: L. Mecking, H. Schrepfer, H. Rüdiger, N. Krebs o R. Hennig, para nombrar a los más connotados, trabajaron sistemáticamente la nueva concepción geopolítica. Numerosos títulos aparecidos en la revista de Geopolítica creada en torno a Haushofer, la Zeitschrift für Geopolitik (revista que, desde 1932, estuvo influenciada y dominada por el Partido nazi), atestiguan el enfoque señalado.
Al mismo tiempo, desde los inicios de los años treinta, esta Geopolítica se asoció directamente con los proyectos expansionistas, racistas y belicistas del nazismo alemán, otorgándole una justificación integral, completa, y respaldándolos con un conjunto de fundamentos teóricos, ideológicos y políticos, por lo que sus postulados hicieron crisis junto con el derrumbe del III Reich, al término de la Segunda Guerra Mundial. Por ello puede afirmarse que dicha Geopolítica era nazi en su esencia y contenido.

Al analizar sus postulados, se puede descubrir que esta primera Geopolítica constituye una representación político-estratégica e ideológica del mundo, que tiende naturalmente a centrarse en una concepción totalizadora del poder, y en una idea absoluta de la Nación y del Estado, como si ambas fueran entidades totales y homogéneas. No solo es una geopolítica del poder, sino que es también una ideología geopolítica de la guerra. Hay que subrayar, además, que toda Geopolítica es una empresa intelectual esencialmente "patriótica", ya que intenta colocar al propio Estado, en el centro de las representaciones cartográficas del espacio territorial, de manera que la Cartografía termina graficando lo que los geopolíticos quieren que grafique...

Haushofer, afirmaba y proponía que la geopolítica que estudiaría “...las formas de vida política en los espacios vitales naturales...” debía constituirse en “... una conciencia geográfica del Estado...”, como si el Estado fuera una entidad biológica única y monolítica.

Las falencias intelectuales de aquella visión geopolítica no solo provienen de su incapacidad conceptual para interpretar la creciente interdependencia y complejidad del mundo moderno y del orden político, de las estrategias y formas políticas que hoy caracterizan a una sociedad en plena mutación de época, sino del hecho que las interpretaciones y asociaciones conceptuales organicistas, belicistas y racistas, son absolutamente insuficientes y se encuentran en una fase pre-científica de las Ciencias Sociales y del estudio de la relación "hombre- geografía".

Ya ha sido demostrado que los procesos orgánicos funcionan conforme a lógicas completamente distintas y con elevados grados de pre- determinación, mientras que los sistemas sociales y políticos están dotados de características de complejidad y azar, que aquel organicismo primitivo no puede explicar.

Le Geopolítica de la primera época, era profunda y radicalmente estatista, ya que concebía al Estado como un organismo absoluto y predominante en la escena geográfica y política.

La visión geopolítica tradicional se funda en el supuesto que concibe al Estado como un organismo vivo que nace, crece, se desarrolla, decae y muere, adolece precisamente de una lectura estrecha y limitada de la estructura estatal como si un actor político internacional o un Estado fuera una suerte de “unidad monolítica y coherente”. G. Sabine en su Historia de la teoría política pone de manifiesto que “...el argumento supuestamente científico de la Geopolítica no es más que una analogía biológica. Según dicha lectura, los Estados serían “organismos” y mientras viven y conservan su vigor, crecen; cuando dejan de crecer, mueren...” ( ) , lo que pondría de relieve que el “bienestar social parece equivaler a la supervivencia del más apto...”. Además de contener muchas ambiguedades lógicas, ésta confluencia de ideas y de pseudo- conceptos sociales y biológicos, ha sido una fuente de graves confusiones científicas.

Al contrario de lo que pretendía aquella geopolítica tradicional, el Estado no es un órgano viviente; es, por el contrario, una construcción política, jurídica, ideológica y territorial que se asienta en una sociedad históricamente determinada, es una estructura institucional compleja, que opera mediante resortes materiales y simbólicos de poder.

Espacio y territorio

El espacio, desde el punto de vista geopolítico, es un ámbito de acción, es un ámbito natural y potencial de acción del individuo, del grupo, en cuanto “actor programático” ( ). El espacio es un ámbito natural en cuanto contexto geográfico, en cuanto soporte material proporcionado por la naturaleza: el espacio es geografía y naturaleza no intervenidas, no transformadas.

Pero, la reflexión geopolítica se apoya sobre la relación existente entre el actor humano y la geografía, entre el actor humano y la naturaleza, en tanto en cuanto dicha relación supone un proceso de conocimiento y apropiación del espacio natural. Desde esta perspectiva, la lectura geopolítica hace siempre referencia a una estructura relacional que se manifiesta a dos dimensiones: la relación entre los actores y los espacios; y la relación entre los actores dentro de un determinado espacio. En cada dimensión la problemática relacional es diferente.

La reflexión geopolítica es básica y primordialmente, una reflexión relacional, un procedimiento teórico-conceptual dirigido a conocer e interpretar determinadas formas de relación que se producen en y con respecto a los espacios y territorios, situándolas en el tiempo.

Siendo ambas formas de relación una relación de poder, es decir, una relación asimétrica, sus elementos constitutivos determinan que la relación “actor-espacio” y la relación “actor 1-espacio-actor 2” están determinadas por una voluntad de conocimiento-dominación.

En geopolítica, los elementos constitutivos de una relación son:

a) los actores, aquí entendidos como sujetos dotados de programa, de voluntad, de proyecto;
b) la política de los actores o sea, el conjunto de sus intenciones y finalidades;
c) las estrategias que los actores ponen en juego para alcanzar sus fines, y que suponen estilos y formas de organización del espacio;
d) el espacio-tiempo respecto del cual sucede la relación geopolítica; y
e) los mediadores relacionales, es decir, los distintos códigos utilizados para explicar, describir, representar e interpretar la acción de los actores en los espacios.

El poder, que aquí no hemos mencionado como elemento constitutivo de las relaciones geopolíticas, es en sí mismo, una realidad inmanente a todo el proceso relacional.

El fenómeno humano más profundo que aprehende la teoría geopolítica, es la transformación por el hombre, del espacio geográfico en un territorio susceptible de ser habitado, utilizado, dominado, controlado. Es la territorialización.

La moderna geopolítica ha asumido que el espacio, como ámbito geográfico situado, constituye a la vez un factor estructural de poder y un territorio donde tiene lugar la presencia y la dominación humanas. Desde esta perspectiva, el espacio geográfico (terrestre o marítimo) ha sido definido a la vez, como encrucijada o arena del poder y de la disputa por el poder, y como fuente de recursos que se constituyen también en otros tantos factores de poder.

Esta lógica territorialista de la geopolítica se refiere a que los procesos políticos y económicos no tienen lugar en el vacío. Ellos siempre tienen una determinación histórica y geográfica, la que les fija sus límites y horizontes de alcance.

Desde el punto de vista geográfico o espacial, la Política puede ser definida y comprendida como una práctica localizada de poder y de dominación, de construcción de consensos y de resolución de conflictos, que siempre se sitúan en una determinada porción del territorio, el cual puede llegar a ser en sí mismo una encrucijada y una arena donde se encuentran estrategias y retóricas de los diferentes actores. Así como tiene su propia historia, la Política y las Relaciones Internacionales funcionan y construyen su propia geografía, su propia espacialidad.

Aún en medio de los procesos de deslocalización, propios de la modernidad, la post-modernidad y la globalización de las comunicaciones y los mercados en curso, deben reconocer la necesidad de una plataforma, de un soporte material, físico, sobre el cual se aplican el poder, las distintas formas de capital, la energía y la información.

Pero, para llegar a la dominación implícita en el poder y en la Política, cada actor debe ejercer un determinado grado de dominio y jurisdicción sobre un cierto espacio, sea este geográfico, económico, cultural o virtual. En los orígenes remotos del poder y de la Política, se encuentran las múltiples formas de acción voluntaria a través de las cuales, los hombres llegan a transformar dicho espacio.

Así surge el proceso de territorialización.

La territorialización es el complejo proceso histórico a través del cual los individuos, los grupos y las organizaciones humanas adquieren, controlan, dominan y transforman los espacios geográficos que consideran propios. En este proceso intervienen factores materiales objetivos (trabajo, energía), factores inmateriales (información), factores humanos (provisión de capital social, humano, cívico, tecnológico y financiero) y factores culturales (identidad, valores y tradiciones), de manera que los espacios geográficos donde se instalan los seres humanos, se transforman gradualmente gracias a una combinación histórica, única e irrepetible de todos éstos componentes. En síntesis se trata del proceso mediante el cual un grupo humano transforma un determinado espacio geográfico en un territorio propio y distintivo. Esta es la forma cómo los seres humanos inscriben su existencia individual y colectiva en la geografía que los sustenta.

La territorialización opera mediante el trabajo, mediante la incorporación de energía, trabajo, capital e información sobre los recursos naturales, sobre el espacio geográfico, y en función de los cuales, los individuos, los grupos, las familias y las naciones van ejerciendo y adquiriendo dominio sobre dicho espacio, convirtiéndolo en su territorio. Como se verá más adelante, una de las bases del dominio en materia territorial, reside en la ocupación material, real, de un determinado espacio geográfico, de manera que no solamente se manifieste la intención de apropiarse dicho espacio (lo que se materializa con estos actos concretos), sino que es preciso además, que esa porción geográfica esté vacante, y que los actos de apropiación y dominio reflejen un propósito de permanencia estable y duradera.

En el curso de este proceso de territorialización, es decir, de conquista material y simbólica de un determinado espacio geográfico, se va configurando la cultura y la identidad del grupo humano: el conglomerado se convierte en grupo, el grupo se transforma en una comunidad, cohesionada gradualmente por las experiencias colectivas comunes. A continuación, en su apropiación territorial las comunidades devienen en pueblos, y los pueblos tienden a configurar naciones. Al apropiarse de un lugar físico, el grupo humano hace su propia historia, va creando sus propios mitos, sus leyendas, sus tradiciones, va depositando en su memoria y en su subconsciente colectivo un patrimonio de valores y tradiciones, con los cuales las sucesivas generaciones de descendientes se continuarán identificando.

En algún momento, el individuo se piensa a sí mismo, en términos de geografía, es decir, en términos de lugares, de tierra y de mar. Los procesos de territorialización son entonces, a la vez, materiales y simbólicos. Materiales en el sentido de dominar la geografía, de apropiarse de ella, de controlarla, de ejercer en ella el poder, el dominio y las distintas formas de soberanía. Simbólicos en el sentido de ir depositando en el subconsciente colectivo, en la memoria colectiva, los hechos históricos fundantes y fundamentales, los acontecimientos relevantes y decisivos, los hitos que marcan una trayectoria común y compartida en el tiempo.

Es importante subrayar por otra parte, que la territorialización se produce tanto sobre los espacios geográficos terrestres, como sobre los espacios marítimos, en la medida en que éstos forman parte de la misma unidad geográfica y se integran bajo una misma unidad política. Modernamente sin embargo, el espacio geográfico y los recursos que en él existen no es en sí mismo un factor decisivo de poder, sino en tanto en cuanto se aplica a dicho territorio y a dichos recursos, la tecnología, la información y los capitales suficientes para que se conviertan en materias primas susceptibles de intervenir en los procesos económicos y en los flujos comerciales. Una forma concreta y actual de territorialización de los espacios geográficos, se manifiesta en su valoración económica.

En efecto, tal como se analizan más arriba, uno de los “cambios copernicanos” originados en la actual mutación tecnológica y geopolítica que tiene lugar, es la transformación de los espacios de dominación y poder. Según Alexis Bautzmann, “...los dos principales vectores de la globalización son el espacio cibernético y el espacio extra-atmosférico...los cuales se convierten... en instrumentos privilegiados del control global de los territorios...” ( )

La lectura geopolítica actual tiene que integrar dos ámbitos espaciales que escapan a la geografía física tradicional. El tradicional espacio geopolítico ha hecho implosión: el control, la dominación y el ejercicio del poder no dependen ahora sola o exclusivamente de la apropiación de recursos naturales existentes en espacios geográficos físicamente localizados, sino también de los espacios exo-geográficos, es decir, aquellos situados fuera y más allá de la geografía.

La implosión del espacio geopolítico

En las nuevas condiciones generadas por la actual revolución informática, el espacio geopolítico deviene virtual, inmaterial.

El computador y el satélite, vienen a cuestionar las nociones geopolíticas tradicionales. Al espacio geográfico tradicional, caracterizado y articulado en términos de extensión, anchura, altura y profundidad, se suman ahora dos espacios virtuales: el espacio cibernético o informático y el espacio extra-terrestre o sideral.

La virtualidad opera como criterio de reordenamiento del espacio geopolítico, se agrega a las dimensiones anteriores de extensión, anchura, altura y profundidad, complejizando la comprensión y la lectura del territorio, abatiendo los límites y fronteras físicas haciéndolas más permeables y relativizando su importancia política y jurídica.

La implosión del espacio-tiempo

En la noción clásica, propuesta por Einstein, “...todo cuerpo de referencia (sistema de coordenadas) tiene su tiempo particular; la especificación de un tiempo solo tiene sentido cuando se indica el cuerpo de referencia al cual hace relación dicha especificación.” ( ). Es decir, el tiempo es relativo en función de las coordenadas del espacio al cual hace referencia.

Pero, ¿qué sucede cuando el tiempo no permite hacer referencia a las coordenadas espaciales tales como distancia, anchura, extensión o profundidad, porque el espacio ha devenido virtual?

La virtualidad de los espacios cibernético y sideral, introduce además, una ruptura profunda en la concepción tradicional del espacio o el territorio en su relación con el tiempo.

Lo virtual puede ser permanentemente presente, dejando al pasado histórico en una categoría de “eterno retorno”: por la vía de lo virtual siempre podemos traer el pasado o el futuro al presente. Desde la perspectiva de lo virtual y de sus aplicaciones geopolíticas en el espacio relacional, el tiempo es esencialmente elástico.

La acción geopolítica virtual –por ejemplo- en la guerra informacional o guerra de la información, se realiza tanto en el pasado, como en el presente y en el futuro, pero instalados coetaneamente en el presente, de manera que nuestra comprensión del tiempo abarca tanto al pasado como al futuro en un solo instante: el presente. Es decir, la virtualidad permite, potencia y desarrolla la simultaneidad hasta límites desconocidos.

La virtualidad de las herramientas informáticas y su uso como instrumentos estratégicos, transforma además las dimensiones del tiempo y del espacio. La virtualidad se transmuta en instantaneidad: todo sucede ahora y aquí, aunque la distancia física pueda contarse en miles de kilómetros. La instantaneidad del “tiempo real”, atraviesa el espacio estratégico y transforma los límites de la acción (política, económica, estratégica) deviniendo actuales, siempre actuales.

En el espacio virtual sucede que siempre estamos en el presente, lo que implica una deshistorización del territorio y una desterritorializacion de la historia y, sobre todo, una negación del futuro como horizonte probable; desde esta óptica de la virtualidad, el futuro está muy lejos en la improbabilidad y el pasado ya ocurrió: todo está en presente y en el presente.

La virtualidad en la relación espacio-tiempo, implica la simultaneidad y la instantaneidad en la operación del actor estratégico o del actor programatico. Mientras el espacio tiende a reducirse a cero, el tiempo tiende a devenir solo presente, es decir, también cero. En la nueva relación geopolítica espacio-tiempo, solo existen el aquí y el ahora.

Veamos el asunto desde la perspectiva del conflicto.

El espacio en el conflicto o en la guerra, es decir el espacio bélico y estratégico, es algo más que el simple espacio geográfico, terrestre, aéreo o marítimo. Los planes de la guerra utilizan las características oceanográficas y climatológicas del territorio, del espacio o del mar como datos o “accidentes del terreno”, en función de sus propias exigencias estratégicas, operacionales y tácticas.

Por lo tanto, el concepto global de la guerra, es decir, la concepción estratégica de la guerra en cualesquiera terreno o espacio físico, determina la unidad, la profundidad y la propia orientación del espacio estratégico. Para la guerra, no existe espacio neutral, sino que todas las combinaciones tácticas y operacionales son posibles en todas las dimensiones físicas del mar como teatro: superficie, atmósfera, profundidades, espacio, borde costero, campo electromagnético.

En consecuencia, el espacio estratégico no es el resultado mecánico de una suma matemática entre los datos geográficos y oceanográficos y las posibilidades militares, sino que el espacio precede a la conceptualización estratégica, de manera que en función de sus exigencias y posibilidades, el terreno de acción puede extenderse o limitarse, y también pueden modificarse los instrumentos militares a utilizarse y el grado de intensidad del propio esfuerzo bélico.

Un concepto crucial para entender los roles estratégicos del espacio en la guerra, es la noción de cálculo. El estratega, en función de las directrices políticas que presiden la guerra, procede permanentemente a un juego dialéctico de estimaciones, percepciones y pronósticos, lo que produce una concepción del propio “juego estratégico” y del “juego del adversario”, y cuyos resultados - a la vez, finales y provisorios- son los cursos de acción.

El espacio (aéreo, terrestre, marítimo) como teatro de la guerra, es previamente, medido, dimensionado, delimitado, calculado, es decir, es objeto de cálculo estratégico, para que pueda ser utilizado en la forma más eficaz por las fuerzas propias, y de manera también de impedir o dificultar su uso por las fuerzas enemigas.

El cálculo estratégico hecho sobre el espacio de la guerra, sin embargo, siempre es una conjetura, una aproximación intelectual que se enfrentará a la realidad, y se calibrará en su calidad y sus defectos, solo en la prueba de fuego de la batalla y de la maniobra.

El cálculo estratégico ordena el espacio estratégico marítimo, y los teatros que lo integran, en función de un punto único y central: el centro de gravedad. Este lugar es calculable, y es el punto de equivalencia, en el que el poder político y su instrumento el poder naval, concentran la capacidad disuasiva y la potencia destructora de las fuerzas navales. El centro de gravedad -como se verá más adelante- es el objetivo único y central de la ofensiva y del ataque, y resorte último de la actitud defensiva, y permite determinar conceptualmente y al mismo tiempo, las fuerzas navales que van a ser puestas en juego (o en presencia) en un teatro, y el espacio donde ejecutarán la maniobra y sus combinaciones.

De este modo, el espacio estratégico no es una realidad concreta que se confrontaría con el concepto estratégico de la guerra en algunos de los espacios o teatros donde ella se produce realmente, o dominaría sobre éste.

En realidad, es el concepto estratégico (con sus derivaciones operacionales y tácticas) el que articula el espacio como teatro de la guerra, es decir, como teatro bélico, según se pudo estudiar anteriormente.

Finalmente, no debe olvidarse que todo espacio susceptible de devenir en teatro de la guerra, o de la batalla, está dotado de profundidad estratégica, y que es el ámbito geográfico percibido y calculado para la ejecución de la maniobra.

A su vez, como se ha analizado, el tiempo es una dimensión estratégica que reviste una significación aún mayor que el espacio, en el ámbito del conflicto y de la guerra.

La guerra en general -como lo ha subrayado Clausewitz- no consiste en un sólo golpe dado sin referencia a su duración, sino que consiste -en la práctica más objetiva y concreta- en una sucesión más o menos concatenada de maniobras, desplazamientos y combates (terrestres, aéreos, navales, submarinos, anti-submarinos, aero-navales, aero-terrestres, o de guerra electrónica) los que conceptualmente asumen la forma de una secuencia temporal continua de acciones de guerra.

La guerra crea su propio tempo, su propio ritmo, su propia secuencia temporal de eventos, los que suceden a ritmos distintos.

Siempre dentro de la concepción clausewitziana, se afirma que la duración en el tiempo estratégico, es originada por la acción del bando que se encuentra en la postura defensiva.

Esto se traduce en la noción de que el ritmo de la guerra es impuesto preferentemente por la postura estratégica defensiva, la que tiende a retardar la decisión mientras acumula fuerzas y recursos, desvía los golpes o se prepara para la contra- ofensiva, mientras que el bando o contendor que se encuentra en una postura estratégica ofensiva, actúa urgido por la celeridad del impulso, trata de acercar el momento de la decisión, y se despliega en el teatro con todas o con las mejores de sus fuerzas.

Aquel que responde el ataque, es decir, el defensor no solamente es el primero en crear la dualidad propia del combate o la batalla (el enfrentamiento entre dos fuerzas adversarias enfrascadas en la guerra), sino que además, tiene la posibilidad de definir inicialmente el grado de intensidad con que se desencadenará la batalla.

El tiempo como noción estratégica, generalmente actúa ordenado y articulado por la defensiva. El defensor “tiene tiempo” para elegir lugar y momento de la decisión.

Siempre hay que tomar en cuenta que existe una usura progresiva de la postura y del esfuerzo ofensivo, hasta que el enfrentamiento llega a su punto culminante y las fuerzas del defensor pueden acrecentarse gradualmente hasta convertir la contra- ofensiva en una ofensiva estratégica. En la guerra en general, y en su concepto estratégico, si la ofensiva no produce una decisión rápida, inmediata y fulminante, el tiempo comienza a jugar en su contra y en favor de la defensiva.

Las fuerzas defensivas o en postura defensiva, fijan la equivalencia de la Política y de la Estrategia, porque la encrucijada del enfrentamiento es el propio centro de gravedad en el espacio bélico, y allí el defensor hace actuar y puede explotar más eficazmente el factor tiempo, a condición que el concepto estratégico lo integre.

Es necesario considerar además, desde una perspectiva realista, que los tiempos de decisión en el desarrollo objetivo de la guerra y de la batalla, están tendiendo a disminuir cada vez más, originando no sólo una creciente tensión psicológica en los núcleos humanos de mando y de dirección de combate, sino que alterando la propia noción de tiempo durante la batalla, la que parece reducirse ahora a escasos minutos de concentración e intercambio de fuego, o a llegar a la instantaneidad.

Opera aquí la tendencia estratégica, operacional y táctica –cada vez más predominante actualmente- a promover y buscar la velocidad o celeridad en la guerra: celeridad en los despliegues, celeridad en el golpe decisivo, celeridad en la búsqueda de decisión en la batalla, celeridad en la concentración en el centro de gravedad. El tiempo de la guerra, también se mide en términos de celeridad o retardo, de aceleración o de disminución o “ralentización” del ritmo.

Posición, centralidad y periferia

El lugar específico y relativo que ocupa un actor con respecto a otro y en el marco de una estructura y jerarquización del poder: los sistemas, los territorios y los espacios y la ubicación que cada actor tiene dentro de ellos, puede ser entendido en términos de posición, es decir, de un lugar relativo en relación con otro; cada punto dentro de una red, solo es comprensible en tanto en cuanto se relaciona con otro punto, a través de líneas, de vectores.

Territorio y conflicto

El dominio o la posesión de territorios, lo que podría entenderse como la territorialidad de la acción humana, constituye uno de los rasgos distintivos de la especie, aunque también se trata de una característica que presentan la mayor parte de las especies animales. La territorialidad se nos presenta como una manifestación de la voluntad y de la capacidad del ser humano para apropiarse y ejercer alguna forma de poder y/o dominación sobre un determinado espacio, en virtud de ciertos intereses.

Bajo determinadas condiciones, la territorialidad de un actor produce o induce a confrontarse con otro actor respecto de un determinado espacio o territorio.

ALGUNOS FACTORES DINÁMICOS DEL ANÁLISIS GEOPOLÍTICO

Tendencias centrípetas y tendencias centrífugas

Al interior del espacio geopolitico, los actores desarrollan y se encuentran inmersos en dos grandes ordenes de tendencias: una que conduce hacia la concentracion, organización, articulacion, concertacion, y que se denomina una tendencia centripeta; y otra, en la que el comportamiento de los actores se orienta hacia la dispersion, hacia el conflicto, hacia la fragmentacion, hacia la fuga de los espacios y arenas de articulacion.

El funcionamiento de los sistemas, del orden internacional y de los actores del sistema internacional puede ser interpretado a la luz de esta constante global: a un ciclo de tendencia centrifuga, sigue otro de tendencia centripeta.

Los diferentes actores del sistema internacional juegan generalmente en ambos “registros”: inducen o empujan en una u otra direccion según la naturaleza especifica y la percepcion que tienen de sus propios intereses y de los intereses que estan en juego en las diferentes arenas.

Conciencia y representación del espacio-territorio

Aquí se analizan las percepciones propias y ajenas respecto del lugar que le cabe a un actor político dentro de la escena internacional. Dichas percepciones depende tato de la cultura propia, de la voluntad política y geopolítica del Estado y la elite dirigente, como de la imagen internacional que dicho actor ha logrado establecer y ha obtenido como consecuencia o efecto de sus prácticas internacionales.

Al mismo tiempo esta noción presupone que cada sociedad, cada actor político que interviene en la esfera internacional posee un determinado grado de conciencia del lugar que posee y desea poseer en el mundo y en el espacio continental circundante. Es esa conciencia del propio espacio la que va a determinar la representación que se forma de éste.

Apropiación y construcción del territorio y los espacios

La noción de territorialización nos aproxima a la comprensión del proceso de construcción del territorio. Las prácticas humanas (económicas, sociales, políticas, estratégicas...) van configurando un cierto territorio en virtud de ciertas estrategias e intereses que las mueven.

El proceso de construcción del territorio se realiza a partir de algunas premisas o axiomas geopolíticos básicos, a saber:

a) toda superficie, todo espacio-territorio es susceptible de ser organizado;
b) una determinada organización del espacio-territorio no es única ni fija;
c) en toda superficie, en todo espacio-territorio es posible establecer al menos un camino, una vía entre dos puntos de una malla de relaciones;
d) esa vía entre dos puntos, tampoco es única;
e) entre tres puntos de una relación en el espacio, es posible establecer una red o malla de relaciones.

La construcción del territorio sucede en dos niveles: a nivel material y a nivel simbólico.

El plano material es el de la ocupación, de la toma de posesión, de la utilización económica, social y estratégica de un determinado territorio, por la vía de introducir en él, trabajo, energía, información, poder en definitiva.

El plano simbólico es el de la configuración de las representaciones espaciales o territoriales, la simbología que cada grupo humano construye de los espacios o territorios que domina o que desea poseer, todas las cuales se sitúan en el nivel del subconsciente colectivo e individual.

El espacio o el territorio toman importancia en función de la representación simbólica que los grupos humanos se hacen de él, y en virtud de la experiencia histórica que los vincula a él.

Toda práctica espacial inducida por un sistema de acciones o de comportamientos, aunque sea embrionaria, se traduce en una producción territorial que hace intervenir mallas, nudos y redes. ( ) En definitiva, el proceso de producción de territorio -obra humana y consciente por excelencia- supone la compartimentación y reparto de superficies, la implantación de nudos y la configuración de redes.

No deja de tener importancia en la construcción de territorio, la delimitación. La configuración y fijación de fronteras constituye una de las prácticas históricas más antiguas y más relevantes para el establecimiento de la identidad grupal propia como afirmación distintivas frente a las identidades grupales ajenas. La frontera diferencia, limita, envuelve los espacios y territorios propios, generando formas básicas de diferenciación, separación y polaridad con otros espacios y territorios “ajenos”; la frontera es el límite distintivo entre el yo y el otro, entre la propiedad y la “otredad”.

Localización y deslocalización

Todo actor, toda unidad política se sitúa en una relación determinada con un espacio-territorio, en virtud de determinadas estrategias, de determinados intereses que lo mueven a apropiarse de él. Cualquiera sea la forma o la modalidad de dicha apropiación, cada unidad política se dirige a obtener, lograr o mantener un determinado grado de acceso, dominio y/o control sobre determinados espacios-territorios, en virtud de la importancia que dichos espacios tienen para el logro de sus intereses.

Cada vez que una práctica humana se instala en un determinado espacio, no sólo se está produciendo territorio, con todo lo que ello implica de apropiación física o material y de producción simbólica, sino que además está localizando, situando determinados intereses y estrategias de poder, a través de dichas prácticas.

Para ello, una unidad política cualquiera, establece su presencia, su organización, sus redes relacionales y sus prácticas en un territorio, generando vínculos materiales y virtuales que lo asocian a éste, y que le permiten localizarse en él en vistas de sus metas e intereses. Esta localización, que es en la práctica un proceso de asentamiento físico-virtual en un territorio, puede realizarse en términos de concentración de los recursos de poder aplicados o de su desconcentración, según las estrategias puestas en práctica.

La deslocalización es una forma de desconcentración de las prácticas de producción del territorio y de los recursos aplicados a éste, en función de criterios de eficiencia, de rentabilidad o de seguridad.

Localización y deslocalización de las prácticas en los territorios y espacios, son en síntesis dos polos de una misma estrategia que opera y se materializa en función de determinados intereses.

Las áreas de influencia

Las relaciones entre los actores políticos internacionales tienen lugar en un contexto caracterizado por la complejidad de las influencias y determinaciones que mutuamente se producen entre ellos. La diferencia de potencial de cada actor, sin embargo, da origen a espacios geopolíticos en los que los actores dotados de mayor potencia y voluntad, actúan de manera que los resultados de dichas acciones conducen a establecer ámbitos donde su influencia económica, política, cultural o estratégico-militar, se hace más o menos visible.

Las áreas de influencia constituyen una dimensión más o menos opaca del juego de las relaciones internacionales, más fácilmente discernibles por las conductas de los actores, que por la retórica con la que justifican dichas conductas.
Autonomía, interdependencia y dependencia

La asimetría existente en la realidad de los procesos políticos, económicos y culturales en el orden internacional y en las relaciones geopolíticas, constituye un dato estructural básico, para comprender las relaciones entre los actores de la escena internacional.

En un contexto real de asimetría, cada actor o unidad política tiende natural y espontáneamente a obtener la máxima cuota posible y sustentable de autonomía en su provisión de recursos, con respecto a las demás unidades políticas.

En realidad la estructura de las relaciones geopolíticas en el mundo contemporáneo tiene lugar dentro de un contínuum que va desde la autonomía absoluta y total hasta la dependencia absoluta y total, situándose la condición de interdependencia en el punto intermedio entre ambos. Cada actor o unidad política se desplaza a través del tiempo y en el espacio geopolítico, tendiendo a integrar entre sus intereses vitales, la búsqueda de la máxima autonomía posible y alcanzable y, correlativamente, a reducir la dependencia que pudiera afectarle respecto de otras unidades políticas con las que se relaciona.

La dualidad autonomía-dependencia hace referencia a la dotación real y potencial de recursos (de poder, de información, económicos, tecnológicos, energéticos, etc.) que permiten a cada unidad política acceder a las arenas en condiciones que les permitan realizar y lograr sus intereses.

PARÁMETROS PARA EL ANÁLISIS GEOPOLÍTICO

Los objetivos fundamentales del análisis geopolítico son:

a) desarrollar una operación intelectual dirigida a concebir, analizar y comprender una situación geopolítica en el presente, tal como ella se presenta en un espacio geográfico dado;
b) aprender el tratamiento y la integración de determinadas cantidades de información y de data en función de un cuestionamiento geográfico e histórico de la realidad, a fin de hacer inteligible una determinada situación geopolítica; y
c) intentar comprender la realidad desde una perspectiva geopolítica que, relacionando la evolución pasada de un fenómeno o situación, los actos y decisiones políticas del presente y estimando sus trayectorias más probables hacia el futuro, permita construir interpretaciones útiles para los procesos de toma de decisiones.

1. EL COMPONENTE TERRITORIAL.

1.1. ¿De qué tipo de territorio se trata? ¿Forma parte de un Estado, de una entidad al interior de un Estado, de un conjunto de Estados, de una situación internacional dada?

1.2. Localización del territorio. ¿Dónde se sitúa? ¿Qué factores determinan su localización? ¿Cuáles son sus límites o fronteras? ¿Qué territorios se encuentran en su vecindario? ¿Qué historia presenta este territorio desde el punto de vista de quienes lo dominan o poseen? Accesibilidad, carácter extremo, alejado o fronterizo, excentricidad o centralidad del territorio respecto de los centros de poder.

1.3. Naturaleza del territorio. ¿Se trata de un territorio unificado, diseminado, en enclave, abierto, cerrado? ¿Cuáles son sus dimensiones físicas? ¿Territorio marítimo?

1.4. Características geográficas del territorio. ¿Dimensiones? ¿Recursos naturales que posee? Relieve, clima, vegetación.

1.5. Poblamiento del territorio. Habitantes históricos; habitantes actuales. Composición social, étnica y cultural de la población. Fenómenos migratorios que tienen lugar hacia y desde el territorio en análisis. Importancia numérica de la población, densidad, procesos demográficos (mortalidad, natalidad, morbilidad). Puntos de concentración y zonas de dispersión de la población en el territorio.

1.6. Recursos del territorio. Recursos energéticos, naturales, vegetación, calidad y vocación del suelo, recursos hídricos, espacios libres.

1.7. Infraestructura disponible. Puertos, aeropuertos, rutas, densidad urbana, industria, mercados, etc.

2. LOS ACTORES DEL SISTEMA.

2.1. ¿Quiénes son los actores en presencia? ¿Dónde residen y cual es la importancia numérica de los grupos o actores involucrados?

2.2. Localización y tamaño de los actores en juego.

2.3. Valores, cultura e identidad de los actores en juego.

2.4. Situación social, económica y tecnológica de los actores en juego.

2.5. Alianzas o campos de fuerzas que se han establecido entre los actores en presencia, desde el pasado reciente o lejano: alianzas coyunturales y alianzas históricas.
3. REIVINDICACIONES E INTERESES.

3.1. ¿Qué demandan los actores en presencia? ¿Cuáles son sus aspiraciones y demandas actuales, en relación con sus demandas y aspiraciones históricas?

3.2. ¿Cuáles son los intereses esenciales o vitales de los actores en presencia?

4. ENCRUCIJADAS.

4.1. ¿Cuáles son los nudos conflictivos que oponen actualmente a los actores en presencia?

4.2. ¿Cuáles son las dimensiones políticas de estos conflictos?

4.3. ¿Cuáles son las dimensiones humanas de los conflictos?

4.4. ¿Cuál es la escala territorial en la que tienen lugar estos conflictos?

5. ESTRATEGIAS, MEDIOS Y ACCIONES.

5.1. ¿Cómo intentan los actores en presencia alcanzar sus objetivos? ¿Cuáles son los medios que han puesto en juego para alcanzar sus objetivos e intereses?

5.2. ¿A qué escala territorial están operando estos actores?

5.3. Temporalidad de las estrategias y acciones. ¿Desde cuándo los actores se encuentran en conflicto?

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS Y DOCUMENTALES

Gallois, P. M.: Géopolitique. Les voies de la puissance. Paris, 1990. PLON – Fondation pour les Etudes de Défense Nationale.

Hall, E.: La dimension cachée. Paris, 1989. Ed. du Seuil.

De Mattos, C., Hiernaux, D., Restrepo, D.: Globalización y territorios. Impactos y perspectivas. Santiago, 1998. Fondo de Cultura Económica.

Raffestin, C.: Pour une géographie du pouvoir. Paris, 1980. Ed. Litec.

07/03/2008 GMT -5

La verdad sobre nuestras fronteras marítimas

maestro @ 18:14

¡Hace agua tesis chilena en La Haya!

La verdad sobre nuestras fronteras marítimas
Juan José Freire Roncagliolo
Contralmirante MGP

No hay sustento jurídico para que Chile siga sosteniendo que los convenios de pesquerías de 1952 y 1954 han definido las fronteras marítimas con el Perú, ya que ha renunciado a los mismos al haberse adherido a la Convención del Mar (Convemar). Dicho de otra forma, ha renunciado al límite máximo de 200 millas de soberanía exclusiva por aceptar las normas que rigen la Zona Contigua y la Zona Económica Exclusiva de soberanía compartida, de dicha convención. Tampoco Chile puede hablar mucho de las llamadas Notas Reversales o actas de 1968 y 1969, que corresponden a las reuniones in situ para instalar dos faros referenciales, uno en territorio peruano y el otro en suelo chileno, como marcas de enfilación visibles desde el mar, con la finalidad de dar una solución a los problemas de embarcaciones de poco porte de pescadores con escasos conocimientos de náutica. Con este informe empieza a hacer agua la tesis chilena en el diferendo marítimo con el Perú (NdR).

Cuando el presidente de la República dice que Perú no tiene ningún problema diplomático ni limítrofe con Ecuador y que las líneas de demarcación están muy bien fijadas, añadiendo que "en términos reales y legales no tenemos ningún problema ni reclamo ante Ecuador", hay quienes opinan que esta es una declaración tranquilizadora.
La canciller ecuatoriana declaró posteriormente, haciendo hincapié que los límites marítimos entre Ecuador y Perú "están claramente señalados por la Declaración de Santiago (1952) y el Convenio de Lima (1954), así como por los acuerdos de paz de 1998 suscritos en Brasilia". Y nadie ha dicho nada.

Es sabido que Chile en su Libro de la Defensa Nacional 2002, que no lo llama Libro Blanco, resalta que ese país comparte con Perú 850 kms de frontera y, bajo el título de Tratados y Convenios Limítrofes Vigentes de Chile, con Perú considera ocho documentos, entre los cuales se encuentran los dos antes mencionados por la canciller ecuatoriana.

La frontera marítima con Ecuador tiene la mención particular de la existencia de islas cuya ubicación está a distancias menores a las 200 millas marinas del paralelo trazado desde el punto en que la frontera terrestre llega al mar, por lo que la situación con este país deja para una futura negociación la delimitación de las Zonas Contiguas y Zonas Económicas Exclusivas, en caso que ambos países decidan adherirse a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), como es previsible.

Digo esto por cuanto se da la particular situación de que tanto Ecuador como Perú no se han adherido, o todavía no lo han hecho, a la Convemar, manteniendo intacto el acuerdo II de la Declaración de Santiago de 1952, donde proclaman como norma de su política internacional marítima la soberanía y jurisdicción exclusivas que a cada uno de ellos corresponde sobre el mar que baña las costas de sus respectivos países, hasta una distancia mínima de 200 millas marinas desde las referidas costas, sin mencionar delimitación fronteriza alguna.

Otra es la figura del caso de Chile, firmante también de la Declaración de Santiago de 1952 y del Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954, que al hacerse miembro de la Convemar ha renunciado a su política internacional marítima de soberanía y jurisdicción exclusivas sobre el mar que baña sus costas hasta una distancia mínima de 200 millas marinas, por la aceptación de las normas que rigen la Zona Contigua y la Zona Económica Exclusiva, descritas en la Convemar con soberanía compartida.

Refuerza posición peruana
Este cambio en la política internacional marítima de Chile refuerza a favor de Perú porque tanto la declaración de Santiago de 1952 como el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954 se han convertido en documentos anacrónicos, por cuanto las conferencias de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar se inician en 1958 y el concepto de las 200 millas marinas recién toman sentido en relación al concepto de Zona Económica Exclusiva -cuya extensión ha sido considerada hasta las 200 millas marinas- en 1972, cosa que no ocurrió con el concepto de Mar Territorial que, de acuerdo con la Convemar, se ha quedado en considerarlo solo hasta las 12 millas marinas, con el agregado que ninguno de esos dos convenios de pesquerías corresponde a un tratado de delimitación fronteriza marítima.

En cuanto a la delimitación de la frontera marítima con la república de Chile, tampoco existe un convenio específico, pero lamentablemente, hay que decirlo, además de los dos documentos antes mencionados, que son de naturaleza multinacional de desarrollo económico (1952) y de protección a los pescadores (1954) y no bilaterales ni ratificados por el Congreso de cada país como tratados de delimitación marítima entre dos estados y más bien ambos dentro del contexto de la conferencia sobre explotación y conservación de las riquezas marítimas del Pacífico sur, existen otros documentos, como son el acta que fija la línea fronteriza terrestre entre Chile y Perú del 5 de agosto de 1930, el acta para el estudio en terreno de la instalación de marcas de enfilación visibles desde el mar, que materialicen el paralelo de la frontera marítima que se origina en el Hito N° 1, del 26 de abril de 1968, y el acta para verificar la posición del hito fronterizo N° 1 y señalar el límite marítimo, del 26 de agosto de 1969, que han sido redactados de tal manera, con imprecisiones y erróneas expresiones, que en Chile les ha hecho pensar, maliciosamente o de mala fe, en mi opinión, que con ellos se está reconociendo el paralelo como línea fronteriza marítima y el Hito N° 1 como el punto de referencia para trazar dicho paralelo y que, a la vez, dicen prepotentemente ahora que este Hito N° 1 es el punto extremo de la delimitación terrestre en lugar del punto Concordia, como se expresa en el Tratado de Lima de 1929.

Acta de 1930
En cuanto al Acta de 1930, se puede observar lo siguiente:

- En la introducción del acta se consigna: "…hacen constar que la relación detallada de la ubicación y características definitivas de los hitos que, partiendo ordenadamente del océano Pacífico, marcan la línea de frontera chileno-peruana, es la siguiente:

Y al final de la enumeración de los 80 hitos, entre otras consideraciones, indican lo siguiente: "Los hitos de concreto son bloques cuadrangulares de un metro veinte centímetros de altura. El hito Concordia es un monumento de concreto reforzado de siete metros de altura".

Comentario:
- Por la simple lectura del Acta de 1930 no se puede identificar si el Hito N° 1, ubicado en latitud 18-21-03 y longitud 70-22-56, y el hito Concordia, ambos de concreto, en el terreno serían el mismo, a pesar de la diferencia de altura entre ambos. Esto solo podría verificarse in situ, constatándose si existen los dos hitos, tomándose las coordenadas respectivas de ambos y verificando su configuración, si es de un metro veinte centímetros como Hito N° 1 o de siete metros de altura como Hito Concordia.

- En todo caso, esta acta forma parte de la comprobación de la delimitación fronteriza terrestre y nada tiene que ver con la delimitación fronteriza marítima.

- Sin embargo, queda la duda de si, por las razones que se dicen, ya que no encuentro nada escrito al respecto, para evitar el deterioro prematuro del Hito Concordia, presuntamente ubicado sobre el punto Concordia, se desplazó de su ubicación, cosa que no se encuentra registrada con coordenadas geográficas, hacia el este, alrededor de 200 metros sobre el semicírculo de la línea de frontera y se superpone con el Hito N° 1, ubicado en la orilla del mar, o existen ambos y se encuentran diferenciados en ubicación y tamaño.

Acta de 1968
En cuanto al Acta de 1968, se describe lo siguiente:

- En la introducción dice: "Reunidos los representantes de Chile y del Perú, que suscriben, en la frontera chileno-peruana, acordaron elaborar el presente documento que se relaciona con la misión que les ha sido encomendada por sus respectivos gobiernos en orden a estudiar en el terreno mismo la instalación de marcas de enfilación visibles desde el mar, que materialicen el paralelo de la frontera marítima que se origina en el hito número uno (N° 1)".

- En el punto 1 afirma: "Instalar dos marcas de enfilación con señalización diurna y nocturna; la marca anterior quedaría en las inmediaciones del Hito N° 1, en territorio peruano; la marca posterior sería ubicada a una distancia aproximada de 1.800 metros de la marca anterior, en la dirección del paralelo de la frontera marítima, lo que la situaría al lado sur de la Quebrada de Escritos, en territorio chileno".

- En el punto 2 se describen las características de ambas marcas, en la cual la torre anterior es una estructura metálica no menor de 20 metros de altura y la posterior con una altura estimada no menor de 30 metros sobre el nivel del mar. Los fanales para la identificación nocturna serán del tipo eléctrico de destellos, con una fuente de energía propia, cuyas características de visibilidad y alcance aproximado sea de 15 millas, con luminosidad para todo el horizonte y de color verde claro.

- En su parte final indica: "Finalmente, en vista de que el paralelo que se proyecta materializar es el correspondiente a la situación geográfica que para el hito de concreto N° 1 señala el Acta suscrita en Lima el primero (cinco) de agosto de 1930, los representantes sugieren se verifique por una comisión mixta la posición de esta pirámide antes de la realización de los trabajos que recomiendan".

Comentario:
- En esta acta no se indica la razón fundamental para instalar las marcas de enfilación, ya que la materialización del paralelo de la frontera marítima que se origina en el Hito N° 1 está en relación directa con las dificultades que encontraban y encuentran las embarcaciones de poco porte tripuladas por gente de mar con escasos conocimientos de náutica o que carecen de los instrumentos necesarios para determinar con exactitud su posición en alta mar.

Situación ésta que se enmarca dentro de la Explotación y Conservación de las Riquezas Marítimas del Pacífico Sur señalada en el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima del 4 de diciembre de 1954, ya que para los pescadores era y sigue siendo más fácil ubicarse por un paralelo graficado en las cartas de navegación que tener que trazar por sí mismos una línea diferente a los paralelos, es decir, no se trata de un documento para delimitar la frontera marítima, sino de implementación para los fines económicos de ambos estados y de solución de los problemas de ubicación de los pescadores de ambos países, en base a la buena voluntad manifiesta por ambos estados en esos momentos.

- El hecho de indicar que la torre anterior quedaría situada en territorio peruano y la torre posterior en territorio chileno está reconociendo que el semicírculo que pasa por el Hito N° 1 está separando la frontera terrestre de ambos estados, por tanto, el paralelo geográfico que pasa por el Hito N° 1 no puede ser la delimitación fronteriza marítima y menos aún la delimitación fronteriza terrestre.

- En este documento no se hace mención al punto Concordia ni al hito Concordia.

Acta de 1969
En relación al Acta de 1969, se observa lo siguiente:

- En la introducción se consigna: "Los representantes de Chile y del Perú, que suscriben, designados por sus respectivos gobiernos con el fin de verificar la posición geográfica primigenia del hito de concreto número uno (N° 1) de la frontera común y de fijar los puntos de ubicación de las marcas de enfilación que han acordado instalar ambos países para señalar el límite marítimo y materializar el paralelo que pasa por el citado hito número uno, situado en la orilla del mar, se reunieron en comisión mixta, en la ciudad de Arica, el diecinueve de agosto de mil novecientos sesenta y nueve".

- Como procedimiento de trabajo en el punto A, 1, h) se indica: "Medir la distancia de 435,7 metros en esa dirección y determinar la ubicación del hito número uno".

- En el punto A, 2, b) dice: "Materializar el paralelo por dos puntos (uno al oeste y otro al este del hito número uno) de manera que permitan continuar la alineación del paralelo hacia el este, donde se ubicará la torre chilena, y hacia el oeste, donde se erigirá la torre peruana".

- En el quinto párrafo del punto B, 1, dice: "Con estación en la señal antes mencionada, se midió con Geodímetro la distancia al Punto X.3, obteniéndose 436,71 metros. Se hizo la corrección restándose 1,01 metros, medidos con huincha metálica, para obtener el punto de la posición original del hito número uno, a 435,7 metros del Punto X.3".

- En el punto D.- HITO NÚMERO UNO, dice:

"Al comenzar sus labores, la comisión mixta pudo evidenciar que esta pirámide se encontraba caída y aparentemente desplazada de su ubicación original, desplazamiento que pudo comprobarse con las mediciones realizadas durante el trabajo. Este hito ha perdido su forma original y se encuentra en mal estado por acción del tiempo, especialmente en su base.

Con el fin de evitar falsas interpretaciones acerca del recorrido del límite internacional, se colocó este hito sin basamento y en forma provisional, junto a la señal construida donde inicialmente fue erigida esa pirámide de concreto".

- En el punto F.- Conclusiones, párrafo 1.- Hito número uno (N° 1), dice:

"La comisión mixta sugiere se reconstruya el hito de concreto número uno en el lugar donde fue erigido inicialmente en el año 1930, punto que ha quedado materializado en el terreno por una señal de concreto".

Comentario:
- El trabajo descrito en esta acta, como consecuencia y recomendación del acta anterior de 1968, tampoco manifiesta la razón fundamental para instalar las marcas de enfilación como ayuda a la navegación de los pescadores de ambos países dentro del marco de la Conferencia sobre Explotación y Conservación de las Riquezas Marítimas del Pacífico Sur.

- Si bien parte del trabajo descrito en esta acta ha sido verificar la ubicación y el punto de la posición original del Hito N° 1, no se indican las coordenadas geográficas en latitud y longitud para compararlas con el Acta de 1930.

- Al igual que en la anterior Acta de 1968, la mención de materializar el paralelo que pasa por el Hito N° 1 por medio de dos puntos, en los cuales hacia el este se ubicará la torre chilena y al oeste la torre peruana, no hace otra cosa más que reconocer que al este del Hito N° 1 es territorio chileno y al oeste del mismo hito es territorio peruano, los cuales están separados por el arco de diez kilómetros trazado desde el puente del río Lluta, y el paralelo es solo una referencia que facilita la ubicación de los pescadores en la mar.

- En esta acta tampoco se hace mención del punto Concordia ni del hito Concordia.

Sobre el punto Concordia
Por otro lado, se ha dicho que el punto Concordia es el punto ubicado en la intersección de la orilla del mar con el arco de 10 kilómetros, con centro en la ESTACA BASADRE, a la salida norte del puente sobre el río Lluta, y el hito Concordia se encuentra al lado de la carretera Arica-Tacna, designado con el número 9, instalado más como un monumento de siete metros, a la vista de los transeúntes, que como una marca fronteriza. Y el Hito N° 1, que debió instalarse sobre el punto Concordia, se instaló unos ciento cuarenta metros tierra adentro hacia el noreste del punto Concordia, sobre la curvatura del arco trazado como línea divisoria.

Se hizo esto con la finalidad de evitar su pronto deterioro por la acción del mar, ya que su posición original correspondía ser sobre el punto Concordia, en la orilla del mar. Todo esto tiene lógica.

También podemos ver que al punto Concordia, que hasta la fecha su ubicación no ha sido precisada por coordenadas geográficas, se le menciona en el Tratado de Lima de 1929 en forma imprecisa como un punto de la costa distante diez kilómetros al norte del puente del río Lluta; sin embargo, esta imprecisión ha sido superada con la determinación de dicho punto por medio de la intersección de la orilla del mar con el radio de diez kilómetros trazado desde la salida norte del puente del río Lluta.

Solo nos queda confiar en que los defensores de nuestra posición para una delimitación limítrofe marítima justa y equitativa con Chile, como es la línea media o equidistante de las áreas que se superponen, teniendo en cuenta las proyecciones consideradas individualmente por cada Estado, tengan la suficiente entereza y conocimiento para no declinar ante los argumentos chilenos que, como en este caso, casi siempre han sorprendido y hasta avasallado a nuestros delegados políticos, diplomáticos y técnicos.

21/02/2008 GMT -5

CLIMA ECONÓMICO EN AMÉRICA LATINA

maestro @ 10:35

Perú ocupa el segundo lugar en la lista de países de América Latina con mejor ambiente económico para negocios, según un índice medido conjuntamente por el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Munich (Ifo) y la Fundación Getulio Vargas (FGV) de Brasil.

La clasificación por países es liderada por Uruguay (con 7,7 puntos), luego sigue Perú (con 7,4) y Costa Rica (7,0). En cuarto lugar está Brasil con (6,4 puntos) y Chile con 5,3 puntos.
La principal alteración fue el ascenso de Paraguay (6,4) del undécimo al séptimo lugar. Mientras que Ecuador (3,2) y Venezuela (4,1) permanecieron como los dos países con peores ambientes para hacer negocios.

El estudio revela que el ambiente económico en América Latina, afectado por la crisis en Estados Unidos (EEUU), cayó en enero pasado a su peor nivel desde julio de 2005.

El llamado Índice de Clima Económico (ICE), que los dos centros de estudios económicos calculan desde enero de 1998, cayó a 5,2 puntos en enero pasado, el mismo nivel de julio de 2005, según el estudio divulgado hoy (miércoles) por la Fundación Getulio Vargas en Rio de Janeiro.

Se trata del nivel más bajo de ese índice en dos años y medio, lo que refleja una reducción de la confianza en la economía en la región en comparación con los 5,6 puntos medidos en octubre del año pasado y los 5,9 puntos de julio de 2007, cuando obtuvo su máxima puntuación en tres años.

Ese retroceso, según el estudio Sondeo Económico de Latinoamérica, fue provocado principalmente por el empeoramiento del Índice de Expectativas (IE), que mide las perspectivas para el futuro de la economía en la región, que cayó de 4,7 puntos en octubre de 2007 a 4,1 puntos en enero pasado.

http://www.larazon.com.pe/online/indice.asp?tfi=LREconomia01&td=21&tm=02&ta=2008

09/02/2008 GMT -5

EL DESTINO MANIFIESTO DEL PERÚ Y BRASIL

maestro @ 20:21

EL DESTINO MANIFIESTO DEL PERÚ Y BRASIL

Fernando Flores–Aráoz

Los recientes acontecimientos que se han desatado a raíz del recurso presentado por el Perú ante el Tribunal de La Haya, acerca de la frontera marítima con Chile y el cerco que pretende activar nuestro vecino del Sur con la colaboración de nuestro vecino del Norte y la miope aquiescencia de sectores políticos bolivianos, no hace sino ratificar la necesidad de implementar a la brevedad posible una tesis que venimos planteando hace más de una década. Tesis que debe aplicarse como prioridad de nuestra política exterior: la integración socioeconómica, vial y estratégica con Brasil.
Se trata de una meta de profundo interés nacional a la que no estamos prestando la debida atención en las políticas gubernamentales y que cobra aún mayor importancia si tenemos en cuenta el fracaso de la hoy fragmentada "Comunidad Andina de Naciones". Fracaso debido principalmente a la falta de una auténtica voluntad política integracionista (en mayor o menor medida) de los gobiernos que la conforman.

Hay que tomar conciencia de una realidad incontrastable: el camino del desarrollo sostenido y sostenible del Perú en el siglo XXI pasa necesariamente por darle valor económico a nuestra posición estratégica, geopolítica y geovial como puente y vaso comunicante entre las Cuencas del Pacifico, la Amazonía y el Atlántico.

De allí que sea imperativo y categórico trabajar desde ahora para establecer una creciente alianza estratégica con Brasil, una integración económica y comercial que supere inteligentemente los resquemores del pasado y los recelos que despertó la tesis expansionista del general brasileño Couto e Silva, cuando a comienzos del siglo XX planteó que "el destino manifiesto" de su país era avanzar territorialmente hacia el Pacífico. Precisamente, hagamos que ese destino manifiesto sea conjunto, como socios y aliados, para aprovechar las riquezas de las Cuencas Amazónicas y del Pacífico, que son las que albergan los mayores recursos del planeta. Un positivo expansionismo económico y cultural que marche en ambas direcciones. Tal es el verdadero "destino manifiesto" de Perú y Brasil.

La posición privilegiada del territorio peruano es clave para la integración que proponemos y para nuestra función como puente bioceánico. De allí que debemos brindar atención también prioritaria al sólido trípode geovial que nos permitirá la conectividad económica, comercial y turística con Brasil.

Estamos aludiendo en primer término al Corredor Intermodal Bioceánico Paita – Sarameriza (al Norte). Este Corredor unirá los puertos de Paita, Bayóvar y Pimentel sobre el Océano Pacífico con el puerto de Sarameriza sobre el río Marañón, navegable todo el año desde ese punto, hasta Iquitos, ciudad que está conectada con el Océano Atlántico a través del río Amazonas. Es tal la importancia geopolítica y geovial de Sarameriza que Ecuador lo ha escogido como uno de los dos Centros de Comercio y Navegación que tendrá en la Amazonia Peruana, de acuerdo con el Tratado con el Perú.

La mencionada conexión vial permitirá llevar la carga de "containers" desde Paita y Pimentel hasta Iquitos y desde allí hasta Manaos y el Océano Atlántico y viceversa, creando una verdadera integración económica de alcance bioceánico. El proyecto, además de respetar la ecología, usando los ríos navegables todo el año, constituye una mejor alternativa frente al Canal de Panamá al aprovechar la posición geopolítica estratégica que posee el Perú frente a la Cuenca del Pacífico, área que será el eje del desarrollo mundial en los próximos 40 años (por lo menos).

La segunda columna de ese trípode fundamental de integración es el Proyecto Pucallpa – Cruzeiro do Sul (al centro). Según los estudios del antiguo Ministerio de Fomento y Obras Públicas (1965) citados por PRODESARROLLO, el proyecto vial para unir la región Ucayali con Cruzeiro do Sul en Brasil, tiene una longitud de 95 kilómetros.

A través de este proyecto, Brasil se conectaría con el Pacifico, a través de El Callao y Pisco, permitiendo la salida de sus productos en condiciones más atractivas que otros puertos del Pacifico que hoy utilizan a mayores costos.

Y la tercera gran columna, que sí está recibiendo la debida atención desde el gobierno anterior del Presidente Toledo y por el actual del Presidente García (otra buena lección de continuidad provechosa para el país como el caso del TLC) es la Carretera Interoceánica del Sur que ya está avanzada en una tercera parte de sus 2,586 kilómetros y que ha generado en ese tramo cinco mil puestos de trabajo para los pobladores de Juliaca, Iñapari, Urcos, Puerto Maldonado y Macusani, entre otras localidades.

Dicha carretera nos conectará con los Estados brasileños de Acre y Rondonia, en primera instancia y luego con otras regiones de Brasil.

Entonces, la conclusión es obvia: la integración con Brasil es prioridad del desarrollo. Hay que prestarle la debida atención a las tres grandes rutas de conectividad socio-económica y cultural. Es un viable desafío que tiene por delante el actual gobierno. ¡Hagamos camino al andar por la ruta del desarrollo integrado Perú – Brasil! ¡Hay que empinarse decididamente por encima del cerco activado desde el sur y de los delirios "bolivarianos" para construir un futuro mejor, pacíficamente!.

http://www.larazon.com.pe/online/indice.asp?tfi=LROpinion01&td=09&tm=02&ta=2008

SEXO PARA ADULTOS
SPONSOR HISPANO

Click Here!

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis