FRANCISCO, GARCIA CALDERÓN LANDA
Fue desterrado y recluido en una cárcel chilena por no entregar territorios peruanos
Presidente del Perú, Francisco García Calderón Landa: Héroe civil de la Guerra del Pacífico
Jorge Basadre Ayulo
Después de la ocupación sangrienta de Lima por los chilenos, los representantes de todas las clases sociales peruanas, artesanos, profesores, capitalistas, literatos, profesores, políticos, hombres a pie, acordaron formar un Gobierno Provisional, unipersonal, conforme a la Constitución Política entonces vigente de 1860, bajo la presidencia del ilustre jurista doctor Francisco García Calderón Landa, hombre probo, de trabajo y de bien, luchador en la Batalla de Miraflores, bajo el mando del coronel Juan Recabarren.
A tal efecto, para aceptar la vida jurídica de este Gobierno Provisional, los chilenos impusieron un cupo de un millón de pesos que debían pagar cincuenta personas designadas en el término de ocho días, bajo apercibimiento de destrucción de sus bienes hasta por el valor de esta imposición, y el pago de un impuesto tres veces mayor y apremio corporal. Entonces, Francisco García Calderón Landa asumió como Presidente, la responsabilidad de esta prestación y entregó a cuenta de ella 200,000 pesos.
Además de dinero, los chilenos pretendían la cesión territorial de zonas del sur en el Perú desde la Quebrada de Camarones hasta Tacna, y el absurdo pedido corría hasta la exigencia del pago de millones adicionales de pesos por gastos de guerra, además de las garantías para su cancelación. En el siglo XX, ni en la Primera Guerra Mundial ni en la posterior existieron, tan exigentes prestaciones. Los chilenos son auténticos zopilotes de doble cara, cuervos, y buitres devoradores.
El Gobierno Provisional de Francisco García Calderón Landa fue primero instalado por los chilenos en la antigua Escuela de Clases, en Chorrillos, uno de los pocos inmuebles no incendiados por los chilenos, después de la borrachera descomunal armada por la soldadesca que constituyó una sublimación de los rotos al culto a Baco. Lo importante para el Perú era negociar la paz y que los invasores abyectos dejaran el país que se encontraba en ruinas sólo por entonces. Como ave Fénix, resucitamos después de estas circunstancias y vencimos en los Andes agrestes en que sonaron los clarines sonoros de Andrés Avelino Cáceres y su tropa colecticia, heroica ante los avatares fatales del destino y en Concepción hicieron “saltar a los invasores como conejitos” antes de cocinarlos en la olla hirviente.
Rotundo NO
A García Calderón Landa, la tropa de Lynch, con pantalones de olor a trapo viejo y orinados de miedo ante Cáceres y la altura de los Andes, lo amenazaron aun de muerte si no aceptaba sus pretensiones: la cesión territorial y el pago de una cuantiosa suma dineraria por “botín de guerra” que paradójicamente los chilenos iniciaron con fines geopolíticos. El Presidente provisorio peruano rechazó de plano tal exigencia con un rotundo: NO. Entonces el invasor desconoció al Gobierno Provisorio y procedió a embargar todos los fondos peruanos existentes en la Caja Fiscal y los existentes en el Banco de Londres.
Acto seguido, Lynch dispuso, bajo indicaciones de La Moneda, la detención de Francisco García Calderón Landa y otros miembros de su gobierno en un papelote insípido. Inmediatamente fue conducido al buque “Almirante Cochrane” rumbo a Pisco para luego enrumbar a Valparaíso. En este puerto, los peruanos detenidos fueron trasladados a un bajel de carga “Chile”, ya que a juicio del gobierno de Santa María, los secuestrados peruanos “no merecían viajar en un buque de guerra”, por lo que utilizaron un navío de carga, un carcamal de barco. Los chilenos alegaban que los prisioneros “no eran dignos de ir a Chile sino en un transporte con chilenos condenados por diversos delitos cometidos en Lima”. (Francisco García Calderón. Memorias del cautiverio. Lima, 1949. p. 19).
García Calderón, ante esta cobardía chilena llegó a exclamar: “Esta medida ha sido dictada contra mí por la energía con que se ha defendido la integridad del territorio y la soberanía de la nación, y añadió “voy al extranjero con la satisfacción del deber cumplido” y “hoy tengo más fe en los destinos de mi patria” (Francisco García Calderón, op. cit., p. 20).
En el destierro
Compartió las amarguras del destierro con su bella esposa doña Carmen Rey y Basadre, y el hijo por nacer después, al que se le destinó por los chilenos después de nacido como cuna una caja de madera usada de fruta. Al arribar al puerto de Valparaíso los prisioneros tuvieron (incluyendo a su cónyuge en avanzado estado de preñez), varados en el mar sin que autoridad política de este puerto los recibiese.
García Calderón sostuvo que los tribunales de Chile no eran competentes para juzgarlo. Fue acusado del supuesto delito de emisión fraudulenta de billetes fiscales ¡Qué tales “juriscojudos”! la de los magistrados chilenos, quienes ignoraron a sabiendas que este supuesto delito sobre la emisión de billetes “era un acto administrativo que no constituye delito” y que en su calidad de Presidente, sólo podía ser juzgado por la Corte Suprema del Perú, inactiva en esos momentos”.
Al fin triunfó la tesis de García Calderón, cuando la Corte Suprema de Chile declaró procedente la excepción de falta de jurisdicción para conocer esta causa. Sobre el otro extremo de la acusación por un delito no cometido, existió desistimiento del gobierno de Chile, pese a la cual su abogado chileno Ambrosio Matta, inconsultivamente, cobró 2,000 pesos de honorarios, jamás pactados por supuestos servicios profesionales no prestados (Francisco García Calderón, op. cit. p. 24).
Títere a la vista
Al prisionero y su familia se le instalaron con capricho en Quillota y Rancagua, “situación que pacientemente toleró, siempre vigilado con ostensión irritante, y muchas veces expuesto a la ira de un soez populacho, instigado por las autoridades políticas de Valparaíso, quienes seguían como ciegos los insultos de la desbordada prensa chilena”. (José Antonio Miró Quesada. Francisco García Calderón en el día de su muerte. “El Comercio”. Edición de la mañana del 22 de septiembre del 1905).
García Calderón, expresó: “Quien secunda las pretensiones de los chilenos, tenía todas las virtudes; y el que las combatía, estaba plagado de todos los vicios” (Francisco García Calderón, op. cit. 87). Con nobleza añadió: “la esperanza que el país sureño no reitere los hechos y no los repita”. Tal vaticinio nunca fue cumplido.
Francisco García Calderón Landa no fue un hombre débil. Chile, luego de vejar al ilustre peruano, entró en tratos con el coronel Miguel Iglesias para conseguir sus fines de la cesión territorial y pagos indemnizatorios. A tal efecto, liberaron al fervoroso partidario de Iglesias, José Antonio de Lavalle para constituir el gabinete títere de Iglesias, lo liberaron, y trasladaron en un buque de guerra y no en un simple bajel a Lima.
Mientras continuaba la detención arbitraria de la familia García Calderón, los chilenos formaron un gobierno de fantoches liderados por Iglesias, y celebraron el ominoso Tratado de Ancón. Los ciudadanos peruanos adictos a Iglesias, prisioneros en Chile fueron liberados y volvieron a la patria, salvo a García Calderón y su familia, cuya libertad la obtuvo recién en mayo de 1884, luego de ponérsele como condición draconiana que no volviera al Perú.
Obtuvo para él y su familia las visas para viajar a Buenos Aires y luego a Europa donde recibió muestras públicas de reconocimiento y afecto. Nuestro héroe civil recién arribó a Lima en junio de 1886. Un gentío dióle la bienvenida en la rada del Callao, incluyendo personajes distinguidos del Poder Judicial, Congreso, Universidad de San Marcos, miembros del clero y peruanos probos sin distinción alguna de credos u oficios.
Símbolo
Después de ser ultrajado por el poco sesudo Santa María, y sus subalternos, García Calderón regresó al Congreso del Perú, como Senador por Arequipa y luego por Puno. En 1887 fue presidente del Senado y miembro de la Real Académica de la Lengua compuesto por doce personalidades. Resultó elegido Rector de la Universidad de San Marcos para los periodos de 1887 a 1891, reelegido por el periodo 1895 a 1899, y otra vez para los periodos de 1899-1903 así como para el de 1903-1907. No aceptó las tentativas realizadas para aspirar a la Presidencia de la República. Falleció en el ejercicio de su profesión. En el sepelio del distinguido jurista arequipeño, en el Cementerio General de Lima, don José de la Riva Agüero y Osma pronunció bellas palabras de dolor y respeto que parece todavía escuchamos en el Cementerio de Lima:
“Los jóvenes lo veíamos como una viviente personificación del pasado; como un ser tutelar; como una imagen de la experiencia y del sano consejo. Y para concluir por convertirlo, como sucede siempre con las grandes ancianidades, en una especie de símbolo querido y sagrado, concurrían en él las preseas del talento, no amenguado ni debilitado por el tiempo y el inmenso prestigio de una vida inmaculada. Y, como una aureola espiritual y radiosa, coronaba sus ilustres canas la veneración del Perú entero”. (José de la Riva Agüero y Osma. “El Comercio” de Lima, 23 de septiembre de 1905).
Voluntad férrea
¡Qué distancia tremenda entre García Calderón y Lynch. El primero fue estudiante modelo, profesor universitario y Rector de la Universidad de San Marcos, hombre de letras, abogado notable, escribió páginas monumentales, respetado por toda la ciudadanía. La guerra no exterminó su patriotismo. Resistió con voluntad férrea a las baladronadas chilenas. Sirvió al país con catadura moral. Supo a tiempo que el poder político es perecedero y nunca fue servil ante nadie. Siendo Ministro de Hacienda en el periodo de José Balta, con honradez cristalina, negóse a suscribir un libramiento a favor de una empresa por haber sido anteriormente abogado de ésta y prefirió que lo ejecutara otro ministro. Fue profesionista probo sin la tentación de poder político, sin ingresar al pantano turbio de la corrupción existente en la política y en el Poder Judicial. En su vida no aparecieron sosias o espectros.
http://www.larazon.com.pe/online/indice.asp?tfi=LREspecial01&td=28&tm=06&ta=2008
¡¡¡ LA HISTORIA ENSEÑA !!!
FRATERNALMENTE. DR. LUIS ANTONIO,ROMERO YAHUACHI

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